Donde nace el deseo digital y cómo aprovecharlo sin parecer un vendedor de humo

Hoy en día todo el mundo quiere tener presencia en redes sociales, pero pocos saben realmente qué están haciendo ahí. El postureo está bien para un par de likes pírricos, pero si de verdad quieres jugar en primera, necesitas algo más que un filtro de cara de cachorro triste.

Y no, no se trata de ponerte a bailar en calzoncillos ni de subir selfies sin camiseta con frases tipo “lucha por tus sueños”. Se trata de generar algo que escasea más que la empatía en los comentarios de Twitter: interés real.

Las redes están llenas de ruido, así que hazte escuchar sin gritar

La mayoría de perfiles parecen clones de clones. Todos venden felicidad en frascos de plástico reciclado, pero nadie ofrece nada que de verdad te remueva las tripas. Si quieres diferenciarte, toca trabajar en tu mensaje y en tu verdad. Sí, parece cursi, pero no lo es. Es lo que te va a hacer destacar en ese salvaje oeste de filtros y frases robadas a Coelho.

No hace falta tener mil seguidores comprados ni hacer sorteos de cremas que no usarías ni borracho. Hace falta ser coherente y ser tú, incluso si eso significa mostrar tus defectos. La autenticidad vende, y eso no lo digo yo, lo dice cualquier algoritmo que funcione hoy en día.

¿Te interesa? Pues echa un vistazo a este vídeo que explica, sin rodeos ni postureo barato, cómo captar atención sin necesidad de sobreactuar. No hace falta salir de la página, lo tienes justo aquí:

La culpa no es del algoritmo, es de tu contenido plano como una hoja de Excel

Claro, luego vienen los lamentos. Que si la red no te muestra, que si nadie interactúa, que el shadowban. Todo excusas. La realidad es que muchas cuentas no aportan nada porque están más vacías que una promesa electoral en agosto.

Si quieres que te escuchen, diles algo que no puedan ignorar. Eso no se consigue soltando frases motivacionales recicladas. Se consigue tocando temas que interesan a los de verdad. En tu estilo, a tu manera, incluso si eso significa usar palabras feas o decir alguna verdad incómoda que nadie se atreve a pronunciar.

Y por el amor de todos los algoritmos, cuida tus textos. No publiques como quien manda notas de voz a su ex a las cuatro de la mañana. Una publicación bien hecha te puede abrir más puertas que cien mensajes por privado suplicando likes.

Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, puedes echar un ojo a la sección oficial de reels de Instagram, que es un recurso válido si quieres aprender cómo dominar el formato sin parecer un aficionado con síndrome del impostor.

Tu negocio necesita algo más que un perfil bonito. Necesita estrategia de verdad

De nada sirve que subas fotos con colores corporativos y esas frases mal copiadas si al final no hay una estrategia detrás. ¿Quieres más clientes? Pues toca decirlo de forma clara. ¿Quieres más visibilidad? Entonces deja de hablar solo de ti y empieza a ser útil. Útil con ganas, útil que ayude y que venda sin pedir perdón por ello.

Aquí la clave es sencilla: contenido que da algo, no que pide. Si cada post parece un “por favor sígueme que necesito validar mi ego”, estás perdido. Crea como si te leyeran solo cinco personas… pero cinco que te pueden comprar.

Y si tienes un negocio local, aún más. La proximidad es una buena baza, pero solo si sabes usarla. No pongas simplemente “somos de aquí” como si eso fuera una medalla. Demuestra que entiendes a tu gente, que sabes del barrio, de la calle, de lo que duele y de lo que alegra el día.

Y ya que estamos, aprovecha también para ver las herramientas que ofrece Instagram para empresas. Hacerlo bien no es tan difícil… solamente hay que dejar de hacer lo mismo que todos.

Así que si eres de aquí cerca, de esos negocios con cara y ojos, con alma de barrio y ganas de dejar huella, este puede ser el punto de inflexión. Porque el ruido no vende, pero la actitud sí.

¿Quieres que hablemos?

Si estás hasta el moño de publicar sin rumbo, de hacer lo que hace todo el mundo y no ver resultados, puedes ponerte en contacto y le ponemos remedio. Sin rodeos, sin excusas, sin plantillas rancias.

Tengo huecos para negocios que quieran mejorar su comunicación digital con sentido, personalidad y ese punto irreverente que hace que la gente sí escuche. Gente de aquí, de carne y hueso. Como tú.

¿Tomamos un café y lo hablamos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio