Si estás esperando a que las cosas pasen solas, mejor siéntate cómodo, porque vas a envejecer viendo cómo los demás se lo llevan calentito frente a tus narices. Hoy te voy a hablar de ese escaparate que todos conocemos, del lugar donde algunos solo pasean y otros venden hasta las ganas de vivir… sí, ese. Donde las fotos gritan, los vídeos seducen y los mensajes directos se convierten en contratos firmados o corazones rotos.
Cuenta lo tuyo, pero como si te fuera la vida en ello
Hay dos tipos de personas: los que publican en redes como si estuvieran rellenando un formulario de Hacienda y los que saben que están jugando la partida de su vida. Tu contenido puede ser tan potente que el que entre en tu perfil se quede como si le hubieran dado un golpe en el estómago de estos bien dados, de los que no duelen pero despiertan.
La clave está en la intención. Añade una historia que cale, algo que no pueda copiar ChatGPT por mucho que lo intente. La autenticidad, aunque esté muy manoseada, sigue siendo una moneda de oro en este mundo de filtros y poses ensayadas. Y si aderezas eso con un estilo que corte el aire como cuchillo caliente en mantequilla, ya tienes media batalla ganada.
Muestra, no cuentes: el vídeo manda
Y hablando de vídeos, no te lo digo, te lo enseño. Aquí tienes uno que sintetiza a la perfección cómo puedes hacer las cosas sin parecer el primo pesado que solo sube selfies en el espejo del gimnasio.
¿Lo ves? Así se crea enganche. En menos de un minuto, el vídeo ya te ha dejado picando como si hubieras visto la sirena de tu infancia que creías olvidada. Aprovecha este formato. Los reels son pura dinamita si sabes jugar con ellos: ritmo, mensaje directo, emoción o risa… depende de a quién quieras atrapar.
Hazlo fácil para que el sí caiga solo
El error mortal más común es complicarle la vida al que solo quiere que se lo pongas tan masticado que no tenga ni que tragar. Me da igual si vendes tartas artesanas, asesoría fiscal o tatuajes old school: díselo claro, directo, sin vueltas. La gente quiere cosas que entiendan con una sola mirada (y si puede ser, que les haga sentir listos por elegirte).
Y ojo, que si necesitas un mapa para poner un botón de contacto o si tus mensajes privados están más escondidos que el tesoro de los templarios, apaga y vámonos. Hazlo bien. Y si vas a mandar tráfico fuera (poco), al menos que merezca la pena. Un buen ejemplo es el sitio oficial de esta plataforma, por si tienes dudas técnicas o quieres enredarte un poco más sin depender de la inspiración divina.
Empieza a mostrar lo que vendes con narices. Y si no vendes nada, empieza a construir algo por lo que luego estén dispuestos a sacar la tarjeta sin pensar demasiado. Porque cuando conectas con la emoción, no necesitan razones. Solo ganas.
Y ahora, ¿qué vas a hacer tú?
Si estás leyendo esto desde cualquier rincón de España y sabes que tu presencia digital podría dar bastante más de sí, yo te echo un cable. Pero no te esperes discursos de gurú ni fórmulas mágicas. Aquí se curra de verdad, sin humo, para que tú seas el que destaca cuando los demás aún están viendo qué filtro ponerle a su desayuno.
Contacta conmigo y déjame ayudarte a que tu marca no pase desapercibida ni aunque lo intentes. Estamos más cerca de lo que crees, con ideas directas como flechas y estrategias afiladas. ¿Hablamos?
