Domina el arte de contar sin decir ni mu

Te lo digo desde ya: si no estás usando bien esas historias con formato cuadrado y vídeos cortitos, seguramente estás dejando que tu competencia te pase por encima mientras tú te haces selfies en el espejo.

Esto no va de subir la foto de tu desayuno con filtro vintage, amigo. Va de entender cómo funciona la atención hoy en día. Porque sí, puede que tengas el producto más chulo del barrio o el servicio más eficaz de toda la ciudad, pero si no sabes cómo mostrarlo de forma que enganche, vas a quedarte con el escaparate lleno de telarañas digitales.

Lo que no se cuenta, no vende (y lo sabes)

En esta era del dedazo impaciente, donde todos pasamos más tiempo mirando la pantalla que los pasos de cebra, si el contenido no engancha a los tres segundos, muere. Se acabó. Pan duro. Y esa es precisamente la diferencia entre alguien que vende como churros a las nueve de la mañana y otro que solo tiene visitas de su madre y dos bots ucranianos.

Puede que te preguntes: ¿pero cómo se hace para destacar ahí dentro, si parece que todo el mundo grita? Pues no es gritar más fuerte, es saber susurrar justo lo que tu cliente quiere oír. Y para eso necesitas aprender el lenguaje exacto de esa plataforma.

Uno de los grandes trucos está en utilizar bien los reels y contenido visual creativo. No se trata de subir por subir, sino de construir mensajes con intención. De contar algo que importe. Y, sobre todo, de hacerlo desde tu verdad, que es algo que muchos ignoran porque es más fácil imitar que crear.

El algoritmo te puede querer (si tú le das lo que busca)

Mucha gente se queja: que si han cambiado el algoritmo, que si ya no llegan mis publicaciones, que si esto está muerto. Lo que está muerto es su creatividad. Porque sí, el algoritmo cambia, pero su hambre es siempre la misma: quiere contenido que enganche, que se comparta, que genere interacción.

¿Y adivina qué? A eso no se llega con suerte, sino con estrategia. Por ejemplo, entendiendo cómo funciona el sistema de visibilidad y adaptando tus publicaciones a lo que de verdad quiere el espectador. Que no es ver lo profesional que te crees, sino sentir que le estás hablando directamente a él.

Todo esto sin hacer el ridículo, que también tiene tela ver a tantos intentando ser influencers cuando lo que venden son servicios técnicos. Basta con ser tú, pero el tú que sabe cómo usar bien las palabras, los formatos y las emociones. Tu contenido tiene que tener voz propia, como esa vecina que todos escuchan aunque nadie quiera.

Lo importante no es estar, es destacar

“Hay que estar en redes”, dicen. Claro, como hay que estar en el bar los sábados. Pero aquí no vale con estar. O destacas o te entierran en silencio. Y para destacar, tienes que tener claro qué aportas y cómo puedes hacer que eso conecte con la vida de otros.

Así que párate un segundo y piensa: ¿lo que publicas ahora lo harías si nadie más te viese? ¿Tiene sentido más allá del ego? Porque si no lo tiene, ni tus seguidores ni el algoritmo te lo van a perdonar. Van a pasar de largo como si fueras una farola más en la calle.

¿Un truco que funciona de verdad? Haz menos, pero mejor. Y deja de perseguir seguidores como si fueran cromos. Publica menos pero con intención. Invierte tiempo en entender qué tipo de contenido hace que tu comunidad diga: «Ostras, esto va por mí». Porque cuando logras eso, ya ni importa el número: tienes oro en las manos.

Y si quieres inspiración buena, no esa de frases pastelosas con fondo amanecer, pásate por la plataforma que todo el mundo está usando de forma seria y obsérvalo bien. Aprender mirando es gratis (de momento).

¿Estás vendiendo en una plaza llena sin abrir la boca?

Mira, si eres un negocio local, tienes un diamante delante de tus narices. Hoy puedes llegar a gente de tu barrio, de tu ciudad, de tu comunidad, sin pagar un duro en vallas publicitarias, solo con un móvil, una idea decente y algo de gracia. Pero sigues esperando que la gente entre por la puerta sin tú mover un dedo.

Así que si te cuesta conectar, si no sabes por dónde empezar o si simplemente te da pereza pelear con los botones, igual ha llegado el momento de hacerlo en condiciones. Dejas de dar vueltas y empiezas a conquistar la atención de tu público como toca.

¿Te echo un cable? Porque lo mío no es solo escribir bonito, sino ayudarte a que tú vendas más tecleando menos. Así que si tienes un negocio de aquí, de los de toda la vida, pero quieres sonar como uno de ahora (sin perder tu alma), escríbeme y lo hablamos.

Aquí no vendemos humo. Aquí hacemos que la gente entre por la puerta porque le haces tilín desde la pantalla. Todo lo demás es ruido. Del que nadie se acuerda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio