Déjate de postureos y empieza a contar algo que importe

¿Cuántas veces has subido una foto perfecta pero has notado que nadie se entera? Porque no se trata solo de filtros, ni de sacar sonrisa de catálogo. Lo que engancha, de verdad, es cuando detrás de cada publicación hay alma, historia y mala leche si hace falta. No hace falta que te conviertas en filósofo de bolsillo, pero sí que dejes de soltar frases huecas con fotitos vacías.

Ya está bien de tanto contenido muerto

Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe hasta tu madre que no sabe qué es un reel pero cada domingo se traga media vida en redes. En ese scroll eterno de fotos bonitas y textos clónicos, destacar es como intentar vender paraguas en agosto. Si no metes el dedo donde escuece o no cuentas algo que raspe por dentro, pasarás desapercibido como un anuncio del teletienda.

¿Y sabes cuál es el truco? Humanidad. Esa palabra que parece que se nos ha olvidado detrás de los filtros de perros y las frases motivacionales de fondo rosa. Si estás en redes, úsalo para generar conexión, conversación, o al menos incomodidad. Porque cuando haces eso, cuando pringas tu contenido de verdad, la gente te escucha. Y no, no necesitas mostrar tu desayuno cada día para eso.

Las redes son un escenario, así que actúa con intención

No hace falta que seas actor, ni que montes numeritos, pero sí que entiendas que todo lo que publicas habla de ti. Cada palabra, cada imagen, cada silencio. Y si tú no decides cómo quieres sonar o parecer, lo hará la marea de likes por ti. Un perfil que no transmite es como un escaparate sin luz. Está pero no atrae.

Y todavía hay quien se pregunta por qué no crece… Si estás poniendo lo mismo que todos los demás, en los mismos horarios, con el mismo tono neutro de “buenrollismo artificial”, lo raro sería que alguien se pare. Quizá necesitas probar otro enfoque, otro tono, o simplemente mostrar más lo que hace auténtico a tu producto, a tu empresa, a ti.

Lo que se comparte con nervio, se queda en la gente

Si inviertes tiempo en entender a tu público, en responderles de verdad, en sacar temas que generen conversación real (no de las que se contestan con emojis), entonces notarás la diferencia. Esto no va de viralidad, va de crear comunidad, que no es lo mismo que tener seguidores. Que te sigan es fácil, que se queden es otra historia.

Y aquí va una prueba práctica. Echa un vistazo a este vídeo. Habla de una marca que sabe cómo comunicar con fuerza, con mensaje. Mira cómo no necesita copiar a nadie para destacar:

No hay trampa. Hay autenticidad, hay narrativa y sobre todo, hay intención. Si quieres seguir metiendo fotos de stock o citando a Paulo Coelho en tus publicaciones, adelante. Pero si lo que buscas es que te tomen en serio, que tu proyecto crezca, toca cambiar de rumbo. Y rápido.

Y por cierto, si te interesa saber qué están haciendo los que realmente saben moverse en esta red, échales un ojo. No para copiarles, sino para inspirarte de verdad.

No te escondas detrás del algoritmo. Cuenta algo que importe

Vende, comunica o simplemente transmite, pero hazlo con propósito. Las redes no son el enemigo. El enemigo es la falta de riesgo, de verdad, de enfoque. Deja de publicar como el que lanza papelillos al viento y empieza a crear contenido que deje marca. Porque si no te la juegas al hablar, tampoco esperes que te escuchen.

Y oye, que si estás por aquí y eres de los que tienen un negocio local, una marca personal decente o simplemente te da vergüenza mortal mostrarte en redes, escríbeme. Que esto no va de postureos, va de conectar con los tuyos y que sepan que estás ahí, con fuerza y estilo.

¿Quieres dejar de pasar desapercibido en redes? Ponte en contacto y sumamos fuerzas. Que bastante ruído hay ya como para no decir nada que merezca la pena…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio