Si llevas tiempo dándole vueltas al runrún de hacerte notar, de que el mundo —o al menos tus futuros clientes— sepan que existes, tengo una noticia: estás perdiendo el tiempo si no estás jugando en el campo donde está todo el mundo mirando. Y sí, ya sabes de qué campo hablo.
No es magia. No es suerte. Es estrategia con un poco de narices y otro de coherencia. Porque lo que ahora mueve el mundo —y las ventas, las reservas, los mensajes, los negocios que crecen o que mueren— es algo que tienes al alcance de tu dedo pulgar: la famosa red con la cámara del arcoiris.
Ya no basta con estar, hay que saber moverse
Te cuento algo que igual te hará torcer el gesto, pero es la puñetera verdad: la mayoría de cuentas están haciendo ruido, pero no dicen nada. Mucha foto, mucho filtro, mucho ‘mira qué guay soy’ pero ¿resultado? De esos poquitos.
¿La clave? Contar tu historia con intención. Saber quién eres, qué narices vendes y por qué alguien debería pararse a mirar. Mostrarlo con autenticidad, sin copiar formatos, sin camuflarte entre tanto postureo sin alma. La red puede ser un mar de contenido hueco o el mejor escaparate que hayas tenido jamás. Depende de cómo lo uses.
Qué tienes que hacer para que la gente se pare en seco
Primero: deja de subir cosas porque sí. Un fotón está bien, pero no vende por sí solo. Un vídeo con música trending puede darte algo de alcance, pero si no conecta con el tuyo, se irá tan rápido como vino.
Segundo: entender qué engancha de verdad. Y no, no son solo los likes. Es el mensaje que dejas cuando alguien te ve. Es si inspiras, si informas, si haces reír o si haces pensar. Porque cuando causas algo, aunque sea una ceja levantada… ahí es donde empiezan a pasar cosas.
Mira este reel que lo peta por ejemplo. Fíjate en el ritmo, en la cercanía, en la forma de decir sin decirlo todo. Una joya:
¿Ves cómo no hace falta ser famoso para que te vean? Lo que hace falta es tener algo que mostrar con gracia, con intención y con la seguridad de que no eres un producto más. Eres el producto que alguien lleva tiempo buscando sin saberlo.
¿Y si te digo que puedes destacar sin bailar ni hacer el payaso?
Hay un error muy típico: pensar que para llamar la atención hay que hacer el mono, copiar lo que hacen los demás o subir publicaciones a saco. Pero te voy a contar un secreto que pocos usan: ser tú, pero bien comunicado vende muchísimo más que disfrazarte de ‘influencer de palo’.
Está bien utilizar herramientas, claro, incluso seguir algunas tendencias si te encajan. Pero si no van con tu marca, las verán venir como un zorro ve a una gallina con peluca: no cuela. Aquí puedes ver cómo sacarle partido desde la fuente directa, pero recuerda que todo lo que hagas debe respirar como tú.
Y sí, da resultados. No hablo de millones de seguidores (que eso es harina de otro costal), hablo de mensajes que llegan, clientes que preguntan, ventas que se cierran. Si te sientes invisible ahora, hay formas de dejar de serlo sin venderle el alma al algoritmo.
¿Estás listo para dejar huella y no solo likes?
Quizá ya lo has intentado y te has quemado. O quizá no sabes ni por dónde salir en este ruido digital que parece más un mercadillo lleno de gritos. Pero créeme, aún estás a tiempo de hacer algo distinto. De crear una marca que se vea, que se escuche y que se sienta de verdad.
Si eres de por aquí, mejor aún. Porque trabajar lo local desde la plataforma más global que existe es una combinación bestial. Conozco bien este terreno y sé cómo hacer que te conozcan sin que tengas que renunciar a ser tú.
¿Quieres dejar de pelear con el dichoso algoritmo y empezar a usar estas redes a tu favor? Escríbeme. Tomamos un café (virtual o con olor a bar de toda la vida) y te enseño cómo puedes dar el salto.
Estás a una buena estrategia de que tu marca pase de estar a destacar. Y créeme, se siente muy bien ver cómo llegan los mensajes que antes no llegaban.
