Un día te levantas con ganas de comerte el mundo. Le has metido caña a tu web. Publicado, retocado, puesto a punto. Y justo cuando pensabas que todo estaba en su sitio, aparece tu nuevo enemigo: ese dichoso mensaje que no dice nada pero lo arruina todo. Así, sin compasión. El famoso error 500, ese que suena más a película de ciencia ficción que a fallo técnico.
No te preocupes. No eres el único al que le ha pasado. De hecho, si llevas tiempo en este mundo digital, raro es que no te haya mostrado ya los colmillos más de una vez. Aquí te voy a contar, sin demasiados tecnicismos ni palabras brillantes de marketing, qué hacer cuando tu web dice basta y te manda este mensaje para que te busques la vida.
El error que nadie entiende, pero que fastidia como pocos
Este error 500 es como ese amigo que te dice «tenemos que hablar» y luego no suelta nada. Te deja con la mosca detrás de la oreja, sin pistas concretas. Lo que significa es que algo ha fallado en el servidor, pero no te explica ni por qué, ni cuándo, ni cómo arreglarlo.
Pueden ser muchas cosas: una línea que se ha escapado por su cuenta en tu archivo .htaccess, alguna configuración mal hecha en WordPress, un plugin que ha dicho «yo hoy no funciono»… o simplemente el servidor que ha decidido echarse una siesta.
Para que te hagas una idea: el error 500 es un código HTTP genérico que indica que «algo ha ido mal» en el lado del servidor. Pero no especifica qué. Así que toca investigar. Y como nadie te da una hoja de ruta, aquí te doy unas pistas dignas de un inspector de policía con años de oficio.
El plan de acción cuando la web se viene abajo
Cuando te toque el marrón, haz esto antes de entrar en pánico:
- Revisa el .htaccess: es un archivo que puede romperlo todo con solo una línea mal puesta. Renómbralo y recarga la página. Si todo vuelve a la vida, ya sabes quién era el culpable.
- Desactiva los plugins: entra en tu servidor FTP y cambia el nombre de la carpeta «plugins». Así los desactivas todos. Si la web revive, vas activando uno por uno hasta que encuentras al que se le ha ido la olla.
- Aumenta el límite de memoria: a veces tu servidor necesita un empujón. Mete esta línea en tu wp-config.php, justo antes de «That’s all, stop editing»:
define('WP_MEMORY_LIMIT', '256M');. - Contacta con tu servicio de hosting: si todo falla y sigues viendo el dichoso error, habla con ellos. Para eso les pagas, ¿no?
Y si todo esto te suena a chino, te dejo algo muy curioso que funciona como el WD-40 de las webs: limpia, lubrica, y arregla más cosas de las que imaginas. Esto:
¿Inesperado? Puede. ¿Útil? También.
¿Cómo evitar que vuelva a pasarte?
Esto va de prevención. Como ponerle alarma a una casa o revisar el aceite del coche. Aquí algunos consejos de calle, de esos que funcionan:
- No llenes tu WordPress de plugins inútiles: si no lo usas, fuera. Cuanto menos tengas, menos cosas pueden fallar.
- Actualiza, pero no a lo loco: haz copias de seguridad antes de actualizar el núcleo o los plugins. Más vale prevenir que llorar a las 2 de la mañana.
- Elige un buen alojamiento: los baratos salen caros. Busca uno con soporte decente, backups automáticos y servidores estables. Lo agradecerás.
Una buena alternativa si estás hasta el gorro de fallos es buscar algo como esta guía completa de Kinsta, donde explican más a fondo este error y opciones más técnicas si te gustan los entresijos.
No dejes que un error de estos te quite el sueño
A veces hay que llamar a alguien que sepa lo que hace. No todos tienen tiempo ni ganas de jugar a ser informático de madrugada. Si estás en la zona y tienes una web que se cuelga más que el viejo Windows 98, escríbeme o llámame. Podemos darle un repaso a todo y dejarla funcionando fina, como cuchillo en mantequilla.
No esperes al siguiente susto. A veces arreglarlo a tiempo sale mucho más barato que levantar todo después de un desastre.
