Estás tan tranquilo, navegando por esa web que necesitas urgente, y de repente… ¡zas! Te salta un mensaje en rojo que te dice que la petición ha petado. Y ahí te quedas tú, con cara de póker y el ceño más fruncido que la frente de Clint Eastwood. Lo que acaba de aterrizar en tu pantalla es el temido error 400, también conocido como «bad request». Pero no te preocupes, que te lo voy a contar sin palabros técnicos ni rodeos, para que entiendas por qué ha pasado y cómo puedes evitarlo la próxima vez, sin aventarte el portátil por la ventana.
¿Qué carajo significa esta «petición incorrecta»?
Esto del código 400 no es más que la manera cortés del servidor de decirte: «mira, majo, lo que me estás pidiendo ni lo entiendo ni tengo intención de responderte». Y no, no es porque el servidor tenga mal café. Es básicamente porque la solicitud que le has mandado tiene algo mal formado, un fallo, una incoherencia… en fin, que ha llegado como un WhatsApp con emojis raros y le ha dado calambre.
Puede ser que hayas escrito mal una URL, que haya cookies corruptas dando por saco, o incluso un fallo en el navegador o firewall. Las causas son varias, pero la cuestión es que el servidor se ofende y te lanza ese mensaje de error molesto. Por cierto, si quieres ponerte en plan inspector Gadget, puedes echar un vistazo aquí donde explican el tema con tecnicismos para los más frikis.
No te rayes: soluciones que puedes hacer tú sin llamar al cuñado informático
Que no cunda el pánico. La buena noticia es que muchas veces puedes solucionar el asunto sin tener que vender tu alma al diablo informático. Aquí van algunos truquitos domingueros que funcionan:
- Revisa la URL: más veces de las que te imaginas, el error está en una dirección escrita como el pie.
- Limpia la caché y las cookies: a veces están más podridas que la fruta de oferta. Borra y empieza de nuevo.
- Prueba en otro navegador o modo incógnito: sí, eso también sirve. Si abre ahí, ya sabes dónde está el malnacido culpable.
- Desactiva extensiones raras: si tienes el navegador cargado de herramientas, intenta con un modo limpio.
Y si a pesar de todo tu pantalla sigue encendida en modo «me niego a cargar», entonces igual la página que visitas también tiene lo suyo. En ese caso, inténtalo más tarde o contacta con los administradores. Tranquilo, no estás solo en esto.
No es sólo un numerito: el error 400 también te puede hacer perder ventas (y clientes)
Ahora ponte en el otro lado. Imagina que tienes una tienda online, una empresa, un proyecto, una página donde esperas que la gente entre, mire y compre. Y en lugar de eso, les salta un maldito código 400 en toda la cara. ¿Qué hacen? Se van. Fin del cuento. No vuelven. Tan simple como brutal.
Por eso es importantísimo monitorizar y corregir estos errores, especialmente si tienes presencia digital. Si ves que te llegan quejas o tienes bajadas en las visitas, igual el problema no eres tú, sino tu dichoso servidor. Revisa logs, configura alertas, haz revisiones periódicas… o contrata a alguien que lo haga por ti si no quieres acabar odiando los ordenadores.
Te dejo aquí un enlace a la guía de Google para webmasters donde explican cómo gestionar estos errores para que no te penalicen en el posicionamiento. Porque sí, también afectan al SEO. Si no te encuentran, no existes. Así de crudo.
¿Tienes un negocio en España y quieres que esto no te pase más?
Si estás en España, tienes un negocio online, y cada vez que ves un código 400 te entran sudores fríos, igual va siendo hora de que delegues. Que tú estás para atraer clientes, no para pelearte con mensajes misteriosos de servidores cabreados. Nosotros te ayudamos a dejar tu web fina, sin errores, sin sustos, y preparada para que funcione como un reloj suizo.
Escríbenos ahora, sin compromiso, y te hacemos una revisión gratuita de tu web. Así de fácil. Porque perder visitas por algo tan tonto como un error de petición… eso sí que duele.
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