Cuando tu navegador se pone chulo y decide no hablar contigo

Estás ahí, tan tranquilo, navegando en la web, buscando lo que quieres, y de repente… ¡ZAS! En toda la cara: error 400. Y te quedas mirando la pantalla como si fuera una escena de terror. Pero no te preocupes, no eres tú, es la web (bueno, a veces sí eres tú, pero ahora te lo explico sin rodeos).

Esto del error 400 no es magia negra, aunque lo parezca

Vamos al grano. El famoso error 400 no es más que una forma elegante de decirte que el servidor no tiene ni idea de lo que le estás pidiendo. No lo entiende, se raya, entra en bucle y decide mandarte a freír espárragos. En términos más técnicos (pero sin empalagar), es una «petición mal formada». No se pilla el mensaje y dice que no, que así no se habla con él.

Y como toda historia tiene sus culpables, aquí los sospechosos habituales:

  • Direcciones web mal escritas. O sea, ese momento en el que pulsas teclas al azar como si estuvieras tocando el piano con el codo.
  • Cookies corruptas. Lo de siempre, una galletita mal horneada y todo se viene abajo.
  • Problemas de caché. Sí, esa memoria que guarda tu navegador para tardar menos… pero que a veces, en vez de ayudarte, te fastidia el invento.
  • Parámetros incorrectos en la petición. Un poco como cuando le pides a tu colega que te compre un café, y vuelve con una sopa. Algo ha salido mal.

¿Y ahora qué? Solucionarlo sin tirar el ordenador por la ventana

Que no cunda el pánico. Aquí van unos trucos caseros para que el error 400 se quede en una anécdota:

  1. Comprueba la dirección URL. Parece una tontería, pero a veces con leer dos veces te ahorras un berrinche.
  2. Limpia la caché y las cookies del navegador. No es algo espiritual, pero casi. Tu navegador te lo agradecerá.
  3. Pruébalo desde otro navegador o desde el móvil. Si ahí va como la seda, el problema está en tu equipo.
  4. Reinicia el router. A veces, regresar a lo básico funciona. Encender y apagar, como los buenos informáticos.
  5. Contacta con el soporte técnico del sitio web. Porque quizás ellos tienen el marrón y tú simplemente lo descubriste antes.

Ah, y si estás intentando enviar formularios o datos complejos en una web y te salta este error, asegúrate de que no estás metiendo caracteres raros, emojis o cosas así. A veces menos arte y más texto plano.

¿Y si es tu web la que suelta el error 400?

Prepárate, porque ahora tienes que ponerte el mono de trabajo. Si tu sitio está escupiendo este error a los visitantes, puede que tengas un lío con el .htaccess, problemas con los enlaces internos o incluso un plugin travieso. Aquí lo que debes revisar:

  • Desactiva plugins sospechosos uno por uno y prueba.
  • Mira tu archivo .htaccess como quien examina una receta que no cuadra.
  • Limpia la base de datos, que seguro que guarda más cosas innecesarias que el trastero de tu abuela.
  • Haz copias de seguridad antes de tocar nada. Punto clave.

Además, puedes echar un vistazo a la documentación oficial de MDN Web Docs que lo explican con pelos y señales, por si eres de los que quieren meterse al fondo en el asunto.

También puede ser interesante pasarte por este recurso técnico de la IETF, por si vas a lo profundo y te gusta fardar de saber más que el vecino.

Moraleja: el error 400 no es el fin del mundo, ni mucho menos. Es sólo un bache. Un poco como salir a la calle con calcetines desparejados. A nadie le mata, pero mejor si lo puedes evitar.

¿Te ha pasado esto en la web de tu empresa? Te vamos a echar un cable

Si tu web está haciendo de las suyas y te lanza errores raros justo cuando tus clientes la visitan, déjanos que la revisemos. Porque perder visitas por tonterías técnicas es como tropezar justo antes de cruzar la meta. Si estás en Madrid o alrededores, escríbenos y te hacemos un chequeo web sin rodeos, directo y con soluciones. Que para complicarse ya está la vida.

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