Cuando todo salta por los aires y no sabes ni por dónde empezar

Un día te levantas, te preparas un café, te sientas frente al ordenador dispuesto a trabajar como un campeón… y ZAS. La pantalla en blanco te devuelve un mensaje infernal: Error 500. Te miras las manos como si hubieras apretado algo que no debías. No sabes si llorar, si reiniciar el router, si rezar un Padrenuestro o todo a la vez.

¿Pero qué demonios es un Error 500?

Traducción rápida: es como si tu web colapsara internamente, como si sus tripas no supieran por dónde tirar y dijeran «oye, hoy no, hoy me planto». Y entonces aparece el dichoso Internal Server Error. Es de esos errores que no te dan ni pista de qué ha ido mal. Es como si te dan una bofetada y no te dicen por qué. Te deja descolocado, frustrado y, a veces, muy jodido.

El Error 500 no es tu enemigo, ¡es tu web pegando un grito! Puede haber muchas causas: que hayas tocado algo en el archivo .htaccess, que hayas instalado un plugin que se lleve mal con otro, que el servidor esté tragando más de lo que puede (porque en esos servidores baratos ya se sabe…). O incluso puede venir por un error de permisos en las carpetas. Una fiesta del caos interna, sin invitación.

Cómo enfrentarte al monstruo sin salir corriendo

Te doy unos pasos básicos para que vuelvas a respirar:

  • Revisa el archivo .htaccess: entra por FTP y renómbralo. Luego carga tu web. ¿Funciona? Pues era eso.
  • Desactiva los plugins: uno por uno, como en una ruleta rusa. Actívalos de nuevo hasta que des con el que causa el apocalipsis.
  • Revisa los errores del servidor: si tienes acceso al cPanel o similar, métete en los registros. Ahí puede salir el culpable en forma de línea de código rota.
  • Habla con tu proveedor de hosting: algunos te ayudarán. Otros te mandarán un ticket diciéndote que actualices WordPress y se lavarán las manos.

Y si no sabes cómo hincarle el diente a esto, es que necesitas ayuda. No tiene sentido pasar horas intentando arreglar algo que se soluciona bien si sabes lo que tocas. O acabarás cargándotelo todo y llorando más que con el final de «Titanic».

¿Se puede evitar este numerito?

¿Puedes evitar un error 500? Sí, si haces las cosas como toca.

Antes que nada, ten copias de seguridad. Si tu web peta, te da igual el error que sea si puedes restaurarla en dos clics. Luego, no instales cosas por instalar. Lo que ofrece milagros, suele venir con pegatinas trampa.

Y, por supuesto, elige un buen hosting. Uno que funcione, que no se rompa con una brisa, y que tenga un equipo técnico que sepa algo más que reiniciar servidores. Aquí va un enlace a un proveedor con buena reputación (y no, no me pagan por decir esto): Webempresa.

Y por si te da más seguridad verlo con tus ojos (que a veces se entiende mejor escuchando que leyendo), aquí te dejo un vídeo claro y directo que te explica cómo enfrentarte a este tipo de bichos digitales:

No lo dejes para mañana

Si tu web ha caído y te sale el dichoso error y no sabes ni por dónde empezar, lo peor que puedes hacer es cerrar el portátil y esperar a que el problema se arregle solo. Porque no lo hará. Y cada hora que pasa, pierdes visitas, ventas y confianza.

Si estás en España y quieres que alguien (que no hable en chino técnico, que se arremangue y arregle las cosas) te eche un cable, puedes contar conmigo. Trabajo rápido, sin rodeos y sin venderte humo. Nada de «vamos a optimizar el ecosistema del framework del servidor». No. Yo te lo arreglo. Punto.

¿Qué haces? ¿Te quedas mirando la pantalla o nos ponemos con ello?

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