Cuando te revientas de risa y ni sabías que lo necesitabas

¿Has tenido uno de esos días en los que todo parece un marrón? Te sientas con un café, ligeramente frío, y piensas: “No doy más de mí”. Pues justo ahí es donde aparece esto. El vídeo. El momentito. **Esa chispa de cachondeo que te hace levantar la ceja, sonreír a lo idiota y pensar: venga, va, otro más.**

Un soplo de aire fresco… aunque sea digital

No hace falta filosofar demasiado para entender por qué millones están pillados con esta nueva rutina. **Ver vídeos de un minuto que te alegran el día como si fueran un café con churros en domingo**. Sencillo, directo al cerebro, dopamina por un tubo. Eso es lo que ofrece esta aplicación.

Y no, no hace falta ser un adolescente con tiempo libre. Funcionarios, autónomos asfixiados, madres cargadas de paciencia… Todos caen. Porque cuando algo te hace reír, se queda. Y ves 8, 27, 115 vídeos sin pestañear.

El algoritmo es un genio malvado con traje de humorista. O de artista. O de conspiranoico. Te lleva por donde le da la gana, y lo sabes. Pero si eres de los que aún no han caído en la madriguera, aquí va un aperitivo. Y que conste, te lo advertí:

No es solo bailecitos… aunque también

¿Crees que eso va solo de gente bailando regueton? Error. Aunque, ojo, **algunos de esos pasos los quisieras tú en las bodas**. Esto va de creatividad brutal, de darle la vuelta a lo cotidiano con una edición cojonuda, de gente normal haciendo cosas que tú ni pensabas.

Un tío enseña en 30 segundos cómo reparar unas persianas sin que te suicides. Otro graba a su perro robando calcetines y parece Shakespeare versión Terrier. Y luego están los vídeos que te dejan pensando en la ducha durante tres días. Esa es la magia. Y nada es por accidente. Aquí está el truco: el contenido bueno de verdad, el que no parece preparado, **lo está más que una paella de madre el domingo**.

El secreto: no lo hacemos por ti, lo hacemos para ti

Si estás leyendo esto, algo te ha picado. Que sí, que está muy bien que te niegues a caer, que digas que esto no es para gente seria, que esto es “perder el tiempo”. Pero ¿cuándo fue la última vez que te partiste de risa sin tener que forzarlo?

Y claro, cuidado. Que esto engancha. Porque el contenido está tan bien afinado que te conoce mejor que tu cuñado el día de Nochebuena. Lo sabes tú, lo sabe tu móvil. Por eso, si después de ver ese vídeo no sientes que el día ha mejorado al menos un 37%, es que estás más bloqueado que la puerta de la cabina de un avión. Y oye, pasa.

Por cierto, si quieres echarle un vistazo sin que parezca que estás procrastinando, aquí tienes para curiosear más: la plataforma oficial. Pero lo dicho, no me hago responsable si se te pasa la tarde en un suspiro.

Haz la prueba: entra, mira uno, y dime que no has reído.

¿Y tú? ¿Sigues creyendo que esto no va contigo?

Estate al loro. Porque esto no es una moda. No, no es el enésimo boom que se apaga en dos meses. Esto va de personas. De historias. De ansiedad convertida en comedia. De stress que se evapora en 15 segundos. Y sobre todo, de humanidad. Porque aunque digas que tú eres muy de libros y pelis serias, cuando ves a un gato tocando el piano, te descojonas igual que todos.

Así que no te encierres. Mira, prueba, comparte y ríe. Y si quieres saber cómo integrar este tipo de contenidos en tu estrategia o tu negocio, o simplemente quieres que le demos una vuelta a tu presencia digital, llámanos, que estamos aquí, al otro lado de la pantalla, con ganas y muy poco postureo.

Y sí, también nos reímos con esos vídeos, que no somos de piedra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio