Cuando las máquinas se enfadan: por qué tu navegador te da calabazas

Estás ahí, frente al ordenador, con tu taza de café humeante y toda la intención de terminar lo que empezaste. Haces clic, esperas y de repente… zás. Aparece ese mensaje estilo bofetón inesperado: «Error 400 – Bad Request». Y claro, no sabes si tirarte de los pelos o gritarle al router. En fin, un día más en la oficina del caos digital.

¿Qué demonios significa este error que parece sacado de una mala película?

Mira, sin entrar en tecnicismos de esos que suenan a universidad politécnica, el error 400 te está diciendo que el navegador y el servidor se están hablando fatal. Algo así como si tú le pides a tu cuñado que te pase la sal y te tira el pimentero con mala leche. Hay un problema con la petición que le envías a una web. Puede que esté mal escrita, que haya caducado, que tu navegador se haya tomado unas copas o que simplemente la web ya no quiera ponerse guapa para ti.

No te lo tomes como algo personal, aunque parezca que internet se ha despertado con el pie izquierdo. Aquí van algunas de las causas que pueden estar haciendo que veas el maldito mensaje:

  • URL mal escrita. Un carácter fuera de sitio y se va todo al garete.
  • Cookies corruptas. Sí, esas galletas digitales que a veces parecen más malas que un dolor de muelas.
  • Caché del navegador llena de basura. Como un trastero que nadie limpia desde 2012.
  • Encabezados HTTP malformados. Vale, esto ya suena técnico, pero básicamente, es que tu navegador se ha sacado una carta de presentación muy fea.

La solución no es lanzar el ordenador por la ventana

Como diría tu amigo informático que se cree hacker por saber usar atajos de teclado: todo tiene solución, menos correr bajo la lluvia con el móvil en la mano. Así que aquí tienes una pequeña lista de cosas que puedes hacer si ves ese error feo en tu pantalla:

  • Actualiza la página. A veces basta con esto. Le das a F5 o al icono de recargar y, magia.
  • Comprueba la URL. Revisa como si buscaras pelos en la sopa. ¿Has puesto el «/» donde no toca?
  • Borra la caché y las cookies. Es el clásico «apágalo y vuelve a encender» de las páginas web. Como cuando limpias la cocina y de pronto todo huele mejor.
  • Prueba con otro navegador. A lo mejor tu Chrome está de huelga y Firefox funciona como un reloj suizo.
  • Espera un poco y vuelve a intentarlo. Puede que ni sea tu culpa. Quizá esa web ha tenido un mal día. Sí, hasta las webs tienen días malos.

¿Y si el error me da cuando intento entrar a «mi negocio online»?

Entonces no hablamos solo de un error. Hablamos de plata quemándose. Si tu web lanza este error y tus clientes no logran entrar, estás perdiendo más que paciencia. Estás dejando escapar visitas, leads y euros. Por no hablar de la imagen. Porque dime tú qué piensa un cliente cuando intenta comprar lo que vendes y, en lugar de eso, le explota una ventana blanca con letras negras diciendo que todo está mal.

Así que sí: toca ponerse serios. Puedes contactar con un experto, revisar logs, borrar cachés desde el servidor, y si tu web está hecha con WordPress, hay plugins que te ayudan a mantener todo limpio y a salvo de errores tipo «oye, que no he entendido lo que me has pedido».

Ah, y por si no te ha quedado claro todo esto, te dejo un vídeo que lo explica de forma tan sencilla que hasta tu perro podría entenderlo si supiera leer. Aquí lo tienes embebido, para que no tengas que perder el tiempo buscando por otros lados:

Y si te apetece profundizar más, puedes consultar esta guía técnica sobre el error en la web de Mozilla.

Cierra esta pestaña y ponte las pilas (o llámanos y te las ponemos nosotros)

Sabemos que leer sobre errores no es divertido, pero te puede ahorrar muchos disgustos. Sobre todo si tienes un negocio que depende del tráfico web, de que todo funcione como Dios manda. El 400 ya no es solo un «ups», es un «estás perdiendo posibles ventas». Si vives en la zona y necesitas alguien que te mire la web con lupa y cariño, estás a un clic de dejar de sufrir.

Contáctanos y deja que tu web respire tranquila, como tú cuando por fin te quitas la chaqueta en agosto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio