Que levante la mano quien no haya querido tirar el ordenador por la ventana al ver un mensaje que dice algo como “petición incorrecta”. Esos momentos en los que tu cerebro intenta buscar una lógica que, sinceramente, no existe. Pareces tonto pulsando F5 una y otra vez, como si eso fuera a desatascar los engranajes del universo digital. Pues bien, si estás aquí, seguramente te has topado con el dichoso código 400, ese error que aparece sin explicación aparente, como un político en campaña.
No es culpa tuya, pero tampoco del todo inocente eres…
Vamos a hablar claro, como en el bar. El famoso error 400, también conocido como “Bad Request”, aparece cuando el servidor no puede procesar lo que le estás pidiendo. No lo entiende. Como cuando le mandas a tu cuñado a por alcachofas y vuelve con espárragos. Muy seguro, pero equivocado.
Este error ocurre básicamente porque el navegador manda al servidor una petición mal formada. A veces es culpa tuya, a veces del navegador, y otras tantas del servidor que se ha levantado con el pie torcido. Entre las causas más comunes están:
- Una URL escrita como si hubieras bebido tres vinos.
- Cookies corruptas o con más años que un Renault 11.
- Problemas de caché que actúan como si fueran tus suegros: no se van nunca.
- Parámetros mal enviados en formularios. Aquí es donde la cosa se pone técnica.
Lo importante: esto no es el apocalipsis. Tiene solución. Y ahora vamos con ella.
Cómo darle una patada elegante al error 400 (sin romper nada)
¿Has probado a apagar y encender? Ya, ya sé que suena a cachondeo, pero a veces limpiar la caché o borrar las cookies funciona como una tila con valeriana. Aquí tienes un mini-manual de supervivencia:
- Revisa la URL. Que no tenga caracteres raros, espacios, interrogaciones donde no tocan. Esto es como mirar si llevas el billete antes de subir al tren.
- Limpia la caché del navegador. Hazlo. No preguntes. Dale al botoncito y déjalo todo limpio como la conciencia de un niño de cinco años.
- Borra las cookies. No, no las que te comes. Las digitales. A veces están podridas y hacen que la conexión no cuele por la aduana del servidor.
- Usa otro navegador. El que usas puede estar más viejo que el chándal del instituto. Prueba con uno diferente y mira si responde.
- Verifica que no estás enviando datos corruptos. Sobre todo si es un formulario, una API o algún invento de esos modernos. Aquí igual necesitas a alguien que sepa, no pasa nada por pedir ayuda.
Y si el error sigue bailando sevillanas…
Entonces toca mirar al otro lado del ring: el servidor. ¿Está vivo? ¿Le llega bien la petición? ¿Te guarda algún rencor desde que actualizaste sin hacer copia de seguridad? Si es tu web, conviene revisar los registros del servidor. Si no lo es… bueno, siempre puedes consultarlo aquí y hacerte el entendido.
Otra opción es contactar con el administrador de la web en cuestión. Tampoco hace falta gritar. Un simple “oye, que esto no va, ¿le puedes echar un ojo?” puede obrar milagros.
Por cierto, ya que estás aquí, échale un vistazo a este vídeo que lo explica con más salero que un tutorial de bricolaje:
Así te ahorras el susto la próxima vez. Que no está el horno para errores sin sentido.
¿Tienes una web y te está despidiendo clientes con errores?
No dejes que un maldito 400 te haga perder ventas. No estás aquí para ser informático, estás para sacar adelante tu negocio. Llámanos, que nosotros sí hablamos el idioma del servidor. Arreglamos errores, optimizamos tu web y la dejamos como los chorros del oro digital.
Estamos en tu ciudad, cerca, sin rodeos. Así que si no quieres que tus clientes huyan por culpa de un fallo tonto, escríbenos.
O mejor, ven a vernos. El café lo ponemos nosotros. Y si nos traes el portátil con el error, lo arreglamos mientras te contamos un par de trucos más.
