Cosas que haces mal en redes sociales y nadie se atreve a decirte

No hace falta que te andes con paños calientes: si tu perfil en redes sociales no mueve ni las telarañas, no es culpa del algoritmo, ni de tu prima que nunca le da like. Sencillamente, nadie entiende lo que haces, no conectas y lo peor… te estás volviendo invisible. Así, con todas las letras.

¿Publicas o simplemente respiras contenido?

Porque una cosa es estar ahí, y otra muy distinta generar impacto. Hay miles, qué digo, millones de perfiles gritando al vacío. Y tú puedes ser uno de ellos si no espabilas. Si te limitas a subir fotos filtradas hasta la náusea o vídeos bailando sin propósito, lo llevas clarinete.

La gente quiere autenticidad, quiere emoción, quiere historias que les remuevan algo por dentro o al menos que les hagan reír cuando están esperando el autobús. No quieren ver otro post con frases motivacionales recicladas del año dos mil cuatro.

Mira este vídeo que te dejo por aquí debajo. Sí, eso, el que está insertado. Míralo y dinos si te hace pensar o si simplemente pasa por tu feed como un bostezo más:

Llamar la atención no es opcional, es obligatorio

Tú puedes tener talento, ideas brillantes y hasta el perro más adorable del mundo, pero si no sabes contar lo que haces con chispa y cojones, nadie se va a parar. Así de duro. Hay que aprender a liventar tu comunidad, y eso empieza por dejar de hacer lo mismo que el resto.

Tus publicaciones deberían tener más peligro que una navaja mal dormida, pero en su lugar parecen el folleto de un supermercado. Escucha bien: el contenido limpio, bonito y sin alma es como un anuncio de detergente. No vende, no emociona, no convierte. Y te lo digo con todo el amor del mundo.

¿Quieres ejemplos reales de perfiles que hacen las cosas bien? Pásate por esta página oficial y echa un ojo a cómo presentan su plataforma, a qué le dan importancia. Spoiler: no es al postureo vacío.

¿Tu perfil vende tu esencia… o tus inseguridades?

Mira, las redes sociales no son solo para pasar el rato. Hoy en día son una vitrina de tu marca personal, de tu negocio, de lo que realmente quieres que la gente sepa de ti. Y lo que estás enseñando es, con suerte, una versión blandita de ti mismo. En el peor de los casos, una muy mala copia de otros.

Te hago una pregunta incómoda: si alguien llegara nuevo a tu perfil, ¿sabría en tres segundos a qué te dedicas, qué ofreces y cómo puede beneficiarse contigo? Si has dudado más de medio segundo, mal vamos.

Aquí no se trata de tener miles de seguidores fantasma. Hay que construir una audiencia que esté dispuesta a sacar la cartera si les ofreces valor, que te recomiende sin pedirlo y que se quede porque le haces sentir algo distinto a los demás.

Esto no va de fórmulas mágicas ni de trucos secretos de algoritmo. Esto va de tener algo que decir y saber cómo contarlo para enganchar.

¿A qué esperas para hacerlo bien?

Si estás cansado de ver cómo otros crecen mientras tú te preguntas qué narices estás haciendo mal, es momento de dejar los experimentos y empezar a trabajarte de verdad. No te estoy diciendo que seas influencer. Te estoy diciendo que si no estás usando bien tus redes, estás perdiendo oportunidades.

Y si estás en nuestra ciudad, pásate por nuestro estudio, te invitamos a un café y te damos un par de ideas que seguro no habías considerado. Nada de gurús ni palabros técnicos. Ideas claras, directas y hechas a tu medida. Aquí jugamos limpio, pero con mala leche, que es como se consiguen resultados.

Actúa. Que esta vez no se quede en leer y asentir. Escribe, llama, aparece.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio