Cosas que aún no te han contado sobre esa red social de la que todos hablan

Ya no es que tu cuñado esté subiendo fotos del potaje del domingo. Es que ahora, hasta tu panadero tiene una cuenta. Esa red social que nos tiene más enganchados que el Cola Cao en enero se ha convertido en el nuevo escaparate, pero no todos saben cómo sacarle chispas. Y no hablo sólo de postureo, hablo de currarte una imagen online que te haga destacar entre tanta morralla de filtros y frases de Mr. Wonderful.

De las fotos bonitas a la estrategia afilada

Durante años pensamos que esto iba de subir imágenes bonitas. Algún viaje, muchas comidas, tu perro mirando al infinito, y ale, a ver si caían unos cuantos me gusta. Pero resulta que no, que hay mucho más. Lo que de verdad funciona hoy en día en esta red visual no es solo la estética, es la estrategia de marca personal, o de empresa si te lo montas bien. Aquí lo de «hazlo bonito» no sirve si no le metes cabeza.

Y sí, también cuenta el formato. Porque ahora los reels son los reyes del mambo. Que no los uses es como tener una pastelería y no hacer croissants. Aquí te dejo un ejemplo que lo petó y que deberías ver ya, antes de que lo copien mil veces. Dale al play, no te hagas el loco:

El algoritmo: ese cabrón que te ignora si no le gustas

Resulta que no por subir más te ve más gente. Ni por poner más hashtags. Ese algoritmo con cara de póker te mide, te juzga y decide si mereces estar en la cresta de la ola o en el último cajón del olvido.

Y para gustarle hay que hacer los deberes. ¿Cómo? Pues interactuando con tu comunidad, publicando con cierta coherencia (no vale lo de subir cinco cosas en un día y luego desaparecer tres semanas) y utilizando contenido que enganche.

¿Quieres ideas para no sonar como todos los demás? Aquí van tres:

  • Cuenta cosas reales que te hayan pasado. Lo bueno, lo malo y lo que da vergüenza. Eso conecta.
  • Habla con tu audiencia como si le estarías contando algo en la barra del bar. Sin frases prefabricadas.
  • Y por favor, que se note que hay una persona detrás, no un robot sacado de un departamento de marketing de hace diez años.

Las apariencias engañan, pero aquí es más verdad que nunca

Esta red social no perdona. Si tu perfil canta a improvisación, te vas al fondo del scroll. Tienes que entender que **la imagen importa**, sí, pero lo que hay detrás más. Texto que diga algo, contenido útil, y una estética que no sea de catálogo de televenta.

Uno de los mejores recursos para mejorar tus publicaciones es usar herramientas como Later o Canva para que no sean un crimen visual. Y también puedes investigar un poco lo que están haciendo otros que lo hacen bien, así como en este sitio oficial, donde se actualizan novedades y trucos que no vas a ver en blogs de relleno.

Y ahora, ¿vas a seguir igual?

Si llegaste hasta aquí, quédate con esto: o te tomas en serio esa red social —porque sí que puede hacer crecer tu negocio o tu marca— o mejor deja de jugar a los influencers de andar por casa. Que postar está muy bien, pero si no sabes por qué lo haces, no vas a llegar a ningún sitio.

Y si todo esto te suena a otro idioma y no sabes por dónde empezar, te lo digo claro: llámame. O si eres de los que no llaman, escríbeme. Estoy aquí mismo, al lado, en tu ciudad. Trabajemos juntos en que tu presencia online dé el salto que necesita. Sin humo. Sin promesas vacías. Y con resultados que se notan.

Porque si tú no cuentas tu historia… ya sabes quién lo hará por ti: nadie.

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