Consigues gustar más cuando dejas de intentarlo

Hay un momento, justo después del «clic» en la pantalla, en el que todo puede cambiar. Te lo digo claro: o impactas o pasas desapercibido. Y si lo tuyo es estar paseando por Instagram con la esperanza de que alguien te descubra, sin mover un dedo, vas aviado.

Las cosas no van de gustar a todo el mundo. De hecho, si lo haces bien, es probable que molestes a más de uno. Pero también es ahí donde empieza la atracción real, la atención, el interés. No por ir mostrando filtros con frases bonitas y desayunos de película vas a hacer que alguien confíe en ti. Al contrario. Es en la autenticidad donde está la miga.

Cambia el enfoque o sigue invisible

Mira, si eres autónomo, tienes un pequeño negocio o simplemente quieres destacar en algo, empezar por usar Instagram de forma estratégica es una obligación, no una opción. Y no, no te hablo de que subas 37 stories diarias contándole al mundo que has salido a correr o que te ha llegado un paquete de Amazon. Te hablo de que tu perfil transmita exactamente lo que tus futuros clientes necesitan sentir: confianza, personalidad y claridad.

Claro, esto no se consigue con cuatro plantillas y música de moda. Se consigue con mensajes directos, con textos que no parezcan escritos por Siri en su peor día, y con una estética que no dé vergüenza ajena. Y si vas en serio, toca currárselo. Nada de postureo barato: usa bien las herramientas que Instagram pone a tu alcance, que no están ahí para rellenar espacio, sino para vender, comunicar y conectar.

Del perfil plano al perfil que engancha

Todos hemos visto esos perfiles que parecen haber salido del mismo molde. Mismos colores, mismas frases, mismas poses. A la tercera ya le das al scroll. La clave está en diferenciarte sin parecer un payaso. Y eso se hace si sabes lo que estás contando y para quién lo estás contando.

¿Quieres un consejo gratis? Ponte en la piel del otro. Piensa en lo que necesita. Quizás no buscan un experto en tu sector, sino a alguien que no les suene a charlatán, alguien que les hable claro. Así que la próxima vez que subas una foto, no lo hagas por cumplir. Hazlo con intención. Con una idea. Con una frase que mueva. No se trata de coleccionar likes, se trata de quedarse en la cabeza del otro.

Te dejo un vídeo que no tiene desperdicio. Dale al play y presta atención:

Estás a un solo mensaje de destacar

El problema no es que no sepas qué poner. El problema es que te falta la chispa necesaria para que eso que pones conecte con alguien. Pero eso tiene solución. Empieza por ser tú. No la versión suavizada de ti mismo que parece recién salida de un taller de coaching sin alma. Tú, con tus cosas. Que se note que detrás del móvil hay una persona de verdad.

Y si después de esto todavía estás bloqueado, mira otros perfiles que lo estén haciendo bien. Analiza, aprende, copia si hace falta (que no es lo mismo que plagiar, por cierto). Para muestra un botón: aquí puedes ver cómo funciona la publicidad en Instagram si te estás planteando ir un paso más allá.

Y no olvides algo: no necesitas tener miles de seguidores. Necesitas tener seguidores que importen. Que compren. Que repitan. Que hablen de ti. Que crean lo que cuentas porque lo haces sin adornos, sin azúcar y sin excusas.

Deja de intentar gustarle a todos y empieza a contar lo que de verdad importa.

Y si tienes un negocio aquí, en tu ciudad, y estás hasta el moño de no saber cómo aterrizar en redes sin parecer una copia barata, mándame un mensaje directo. Trabajo con profesionales que quieren dejar de parecer aficionados en Instagram. Y lo hacemos a lo bravo. Como debe ser.

¿Empezamos?

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