Esto no va de filtros bonitos ni de selfies con cara pensada. Esto va de que te coman con los ojos. Porque si tú no estás dispuesto a comerte el mundo una publicación tras otra, tranquilo que el mundo se va a comer tus ganas y tus fotos también.
Mira lo que hay que hacer si quieres que alguien se pare a verte
La mayoría sube cosas pensando en ellos. “A ver si me dan likes”, “a ver si se nota que soy importante”, “a ver si parezco interesante”. Pero vamos a ser claros: si subes morralla, nadie te va a mirar. Por muy guapo que seas, por muchos amigos que hayas mareado para hacerte la foto perfecta, si no hay chicha, no hay conquista. Tan simple como eso.
Así que la primera norma de oro es esta: no publiques basura. Si no tienes nada que contar, mejor no digas nada. Y si tienes algo que contar, cuéntalo bien. Porque la atención es un bien escaso y cada vez más caro. Y tú la quieres, ¿no?
Bien. Entonces toca aplicar algo que en otros sectores ya tienen interiorizado: Instagram es un escaparate. Y tú eres el producto. Puedes salir en chándal roto o puedes salir como si fueses la última edición limitada de algo que no se consigue ni pagando. Tú sabrás.
El truco para que te sigan como si fueras la última serie buena de Netflix
¿Quieres que la gente se quede? Pues dales razones. Dales valor, dales entretenimiento, dales un motivo para seguirte la pista. No hace falta que cuentes tu vida, pero sí hace falta que des algo que sirva. Que remueva, que divierta, que emocione o que enseñe.
Habla con tu voz, no con la que crees que funcionará mejor. Ya estamos hartos de poses y mensajes reciclados. ¿Qué te hace diferente? Úsalo. ¿Qué sabes que otros no cuentan bien? Sácalo a la luz. Tu historia importa si haces que importe. Punto. Y si no estás dispuesto a incomodar un poco, mejor no empieces.
Sí, puedes usar hashtags. Sí, puedes trabajar con reels, con stories, con colaboraciones. Pero eso es solo el envoltorio. Lo que vendes es lo que cuentas. Aprende eso y empezarás a notar que los mensajes entran, que los seguidores llegan solos, que las marcas te miran diferente.
Y si quieres un ejemplo de cómo hacerlo bien, aquí te dejo un reel que no tiene desperdicio. Míralo con ganas, que aquí no hay postureo fácil, hay intención:
Una cuenta que vende es una cuenta que provoca
Nadie se acuerda de lo tibio. O rompes o pasas desapercibido. Así va esto. Si tú solo te limitas a seguir la corriente, a replicar lo que ya está quemado, a subir lo mismo que todos, pues no te quejes luego del algoritmo ni de la maldad del mundo.
Haz que cada publicación sea un por qué sí. Que les pique el dedo al verte, que quieran más, que miren tu perfil como si fuese el tráiler de una película que van a ir a ver seguro. Y eso, amigo, no se logra con frases motivacionales ni desayunos con frutas cortadas en forma de corazón. Se logra con intención y con propósito.
Instagram para negocios lo tiene claro: quien comunica con verdad y estrategia, gana. Quien intenta abarcar todo sin pensar, termina olvidado. Y tú no estás aquí para ser uno más, estás para dejar huella.
Así que deja de mirar qué hacen los demás y empieza a crear lo que solo tú puedes contar. Que todos tenemos un ángulo. Solo hay que atreverse a mostrarlo.
¿Y ahora qué? Pues ahora mueve ficha
Si vives en esta ciudad y tienes algo que contar, vender o enseñar… no estás solo. Aquí, una agencia que sabe cómo sacarte partido. Trabajamos contigo para que tu presencia online sea algo más que una cuenta dormida. No prometemos millones de seguidores, prometemos que los que lleguen, se queden por algo.
Mándanos un mensaje, llama o pásate. Pero haz algo. Porque quedarte en la sombra también es una decisión, aunque te cuentes que es solo falta de tiempo.
Y tú ya sabes que quieres más.
