Vale, te voy a contar algo. Abres el móvil con la excusa de que vas a mirar una notificación y, sin darte cuenta, llevas 38 minutos viendo vídeos de recetas imposibles, perros que bailan mejor que tú un sábado por la noche y adolescentes que podrían salir en una película de ciencia ficción con esos edits que ni Spielberg. Lo peor… es que no puedes parar. Y lo sabes.
Dicen que es adictivo. Dicen que es una pérdida de tiempo. Y sin embargo, ahí estás, feliz, riéndote como un bobo a las tres de la madrugada. Bienvenido al nuevo vicio digital…
La droga blanca del siglo XXI
Esto no va de demonizar nada. Esto va de decir las cosas como son. Porque cuando funciona, funciona. Y esta aplicación, señoras y señores, no es que funcione… es que lo está petando. Y lo está petando para todo el mundo: para el chaval de 13 años que no sabe dónde le da el aire, para la mujer de 50 que sigue cuentas de tarot, y para empresas que antes se anunciaban en la radio a las siete de la mañana.
¿Te suena? Pues claro. Estás pensando en esas plataformas de vídeos verticales que ya nadie ignora. Ni siquiera tus padres. El secreto: vídeos cortos, muy cortos, tan adictivos que te hacen sentir como si hubieras descubierto una nueva dimensión del scroll infinito.
¿Y sabes por qué funciona? Porque entiende el comportamiento humano mejor que muchas encuestas del CIS. No va solo de entretenimiento; va de conectar, de reír, de llorar, de decir “esto podría haberlo dicho yo”. Va de hacerte sentir parte de algo. Aunque estés solo en pijama comiendo cereales a las cinco de la tarde.
El algoritmo que te conoce mejor que tu madre
Lo realmente brutal de esta historia es el algoritmo. No estamos hablando del típico sistema que te recomienda vídeos de gatitos porque viste uno hace un mes. No. Este bicho te huele el alma. Le enseñas un par de cosas, y en menos de 15 minutos descubre tus fobias, tus filias, tus gustos extraños y hasta si te gusta el helado de pistacho o no.
Y con eso construye una experiencia que parece escrita a mano para ti. Cada “me gusta”, cada deslizar del dedo, cada vídeo que ves entero… lo convierte en un regalo personalizado. Un escaparate hiperadaptado que te atrapa. Y no te suelta.
¿Quieres ver cómo te engancha? Mira este vídeo y dime si puedes quedarte solo con uno:
Ahí tienes. Un ejemplo de cómo te clavan una sonrisa, aunque tu día haya empezado con el pie izquierdo.
Y claro, las marcas no son tontas. Esto lo han visto y han dicho: “Oye, ¿y si metemos aquí un vídeo de nuestro producto, pero que parezca orgánico, bonito y auténtico?” Y funcionan. Porque no son anuncios. Son historias. Realidades. Trucos. Ocurrencias. Y eso lo aprovechan en la web oficial con una precisión quirúrgica.
Lo que deberías estar haciendo tú (si todavía no lo haces)
Ahora viene la parte incómoda. Si tú tienes un negocio, un proyecto, una idea… y no estás usando esto (sí, esa app que tus sobrinos usan a todas horas), estás perdiendo trenes que pasan silbando todos los días.
Y no se trata de hacer el mongolo delante de una cámara (bueno, si quieres sí). Se trata de contar tu historia como solo tú puedes. En menos de un minuto. Con *enganche*. Con humor. Con intención.
Porque al final, el público no quiere grandes producciones. Quiere verdad. Y en esta plataforma, la verdad vende. Vende mucho. Vende como churros recién hechos en una feria de pueblo.
Puedes aprender mucho más sobre cómo funciona esto, cómo usarlo para ti o para tu marca, y qué demonios están haciendo los que ya lo están petando entrando en su página de negocios. No te hará daño mirar. Pero sí te puede hacer mucho bien.
Y ahora, qué
Esto no va de estar en todas partes. Esto va de estar en el lugar donde la gente está escuchando. Y créeme, ahora mismo, ese lugar tiene vídeos verticales, filtros ridículos y una capacidad para viralizar que ni el resfriado común.
Así que si estás por aquí, eres de los que no quieren quedarse atrás, porque eres de los que sueñan en grande, los que quieren algo más. Pues te diré algo: este es tu momento.
¿Tienes un negocio local? ¿Vendiste ayer tres tartas de queso y esta semana quieres vender nueve? Bien. Da igual si eres peluquero, panadero o coach emocional. Empieza a moverte. Empieza por ahí. Y si no sabes cómo, pregúntanos. Te echamos un cable. Que para eso estamos.
Haz que tu historia se escuche… y que miles quieran volver a verla.
