Dicen que si no estás ahí, no existes. No lo comparto del todo, pero vamos a reconocer que esa red social donde la vanidad baila y el algoritmo manda, tiene más poder de atracción que un escaparate en Navidad. Si sabes jugar las cartas bien, puedes hacer que te miren, te escuchen y, lo más importante, te compren. Porque sí, aquí también se vende, aunque algunos no se hayan enterado aún.
La diferencia entre ser ruido y ser eco
Colgar una foto bonita y esperar milagros es como gritar en medio de un concierto. Nadie te va a oír, por muy alto que chilles. Si quieres captar atención de la buena, de la que convierte, tienes que pensar como un cliente aburrido: ¿por qué debería pararme a verte a ti y no al gracioso de memes o la influencer que vende velas hechas con cera lunar? Exacto. Toca currárselo.
Tu contenido tiene que tener algo más que postureo. Necesita emociones, un poco de malicia, algo que escueza o haga reír, pero que deje huella. Historias, anécdotas, aprendizajes con gracia, porque a nadie le interesa la foto de tu café si no le cuentas por qué ese café te hizo replantearte tu vida, tu negocio o tu fidelidad al bar de abajo.
Conoce a tu cliente mejor que a tu prima
Sí, quien no sabe a quién habla, mal lo tiene para venderle algo. Y esta red social no perdona la falta de puntería. Puedes tener una estética de vértigo, pero si tu mensaje no va directo a la persona que quieres seducir, estás tirando balas al aire.
Habla su idioma. No con tecnicismos ni frases de coach, sino como si estuvieras en el bar con él. ¿Sabes eso de bajar a tierra el mensaje? Pues eso. Porque cuando alguien siente que le hablas al oído, la cosa cambia. Ahí es cuando se generan esas conexiones que no solo suman likes, sino también euros.
Si no sabes por dónde empezar, échale un vistazo a esta guía oficial de la plataforma para creadores. No es que te lo vayan a dar todo hecho, pero algo rascarás si sabes leer entre líneas.
Haz menos, pero hazlo como Dios manda
No hace falta subir reels a diario ni lanzar stories como si no hubiera un mañana. Mejor poco y potente que mucho y olvidable. Piensa en impacto, no en cantidad. A veces una buena publicación con un texto que parece salido de una conversación de borrachera da más resultado que diez frases motivadoras sacadas del Pinterest de turno.
Y hablando de publicaciones que valen oro, échale un ojo a este vídeo que resume en segundos lo que a algunos les cuesta entender en años. Ya verás cómo te remueve cosas si tienes una marca que quiere dejar huella:
Lo sé, te ha hecho pensar. Esa es la idea. No copies, inspírate. Roba con estilo, que diría aquel. Y hazlo tuyo, que para eso estás en este juego: para destacar y no ser uno más del montón.
¿Quieres hacer que te vean de verdad?
Entonces, no juegues a lo de siempre. No pongas hashtags por poner, ni copies frases de “tu marca eres tú” (que ya aburren a las ovejas). Lanza mensajes que pellizquen, publica con intención y seduce con tus historias. Y si ves que te lías o que no sabes por dónde tirar, pues escríbeme y lo vemos. Que quizá con unas cuantas frases bien paridas y una estrategia que huela a verdad, logres que tu cliente deje de mirar a otros… y te mire a ti.
¿Tienes un negocio en tu ciudad y no sabes cómo usar esta red para atraer clientes que paguen? Dale al botón, pide tu sesión y ponemos tu estrategia en marcha. Nada de humo, solo palabras que venden.
