Cómo petarla de verdad mostrando lo que haces sin parecer un vendehúmos

Vale. Vamos a dejarnos de historias. Si vendes cualquier cosa, da igual lo que sea, y no estás usando esa red social que todos usan mientras hacen como que escuchan a su cuñado en la comida del domingo… estás perdiendo pasta. Y bastante.

Ahora bien, no se trata solo de subir fotos bonitas con filtros. No seas otro más subiendo selfies con frases de autoayuda que no ayudan ni a quien las escribe. Hay una manera de hacer que funcione, de verdad. Con chispa, con narices y sin parecer el típico que copia lo que hacen los demás deseando que le aplaudan por hacer lo mismo.

Haz que tu cuenta grite lo que haces (pero bien, sin sobreactuar)

Tu perfil no es solo un escaparate, es un grito al oído de quien debería estar pagando por lo que haces. Ponle cara, ponle alma y sobre todo, ponle intención. Coge tu bio y conviértela en una sentencia. La gente no tiene tiempo para leerse tu currículum ahí.

Comparte contenido que muestre el valor de lo que haces, sin pedir likes como quien mendiga migajas. Muestra procesos, comparte errores, enseña lo que no sale bien. Porque ahí está la trampa: cuando pareces más real que los demás, destacas sin necesidad de pegar gritos ni comprar seguidores inventados.

¿No sabes por dónde empezar? Empieza por mirar cómo lo están haciendo otros, pero mira para aprender, no para copiar. Y luego hazlo a tu manera. Más auténtico. Más tú.

La magia está en el gesto, no en el número de hashtags

Hay quien cree que esto va de poner #follovers, #hustle, #éxito y que desde ahí va a lloverle el oro. Seamos serios. Esto va de conectar, de pillar el punto exacto entre mostrar y no empalagar. De saber qué decir, y cuándo.

Publica cuando tengas algo que decir que aporte. Que entretenga, que haga pensar, o que haga reír. Sí, también puedes vender haciendo reír, y funciona mejor que las campañas esas que parecen redactadas por el funcionario de una notaría.

Y no subestimes el poder del vídeo. Que sí, que lleva algo más de curro. Pero engancha. Mira este, que te va a dar más ideas que un lunes de resaca con café doble:

Engancha, ¿a que sí? Pues imagina si lo haces tú, con tu gracia y tu forma de contar las cosas. Eso no se aprende en un máster, se aprende haciéndolo. Grabándote. Fallando. Y volviendo a grabar.

Hazlo cercano si vendes cerca

Los algoritmos no tienen emociones, pero las personas sí. Y si lo que tú vendes está pensado para tu ciudad, tu pueblo o tu provincia, habla en su idioma. Usa referencias que ellos pillen. Menciónales. Haz sorteos que tengan que recoger ahí. Que te vean como alguien de los suyos, no como el influencer ese que parece vivir en un catálogo de muebles nórdicos.

Y claro, responde. A los comentarios, a los mensajes, y hasta a los silencios. Porque si alguien entra en tu perfil y te habla, y tú no apareces ni por asomo, es como si gritara en un túnel vacío. Y eso echa para atrás más que una taza de caldo ardiente en agosto.

¿Quieres todavía más ideas? Pásate por el blog oficial y verás qué se cuece dentro de esta red que mueve millones. Pero ya sabes: aprende y luego hazlo a tu manera, que para ser otro clon ya hay miles.

¿Tienes un negocio, eres autónomo o vendes algo de forma local? Entonces necesitamos hablar. O mejor, necesitas que te vean. Y una cuenta bien usada puede ser la diferencia entre esperar a que suene el teléfono… o que no pare de sonar.

¿Te ayudamos a hacer que sea así? Escríbenos. Te respondemos como tú respondes a tus clientes: con ganas.

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