Hay una epidemia digital que se extiende más rápido que los vídeos de gatitos: perfiles llenos de postureo, frases vacías y contenido que no comunica nada. ¿Te suena de algo?
Todo el mundo está a la caza del like perdido, pero muy pocos logran conectar de verdad. Y la conexión no se logra repitiendo frases de Paulo Coelho ni colgando selfies con filtros que parecen salidos de una nave espacial. Aquí venimos a hablar claro, con sudor, sinceridad y alguna que otra hostia de realidad digital.
¿Estás publicando o realmente estás comunicando?
Mucha gente se abre una cuenta porque «hay que estar». Error número uno. No se trata de estar, se trata de contar algo que importe, algo que remueva las tripas, algo que interese a alguien que no seas tú. Si tu estrategia es subir fotos de tu desayuno y poner «a por todas», lo siento, mis condolencias digitales.
Vamos a decirlo claro: la visibilidad no sirve de nada si no va acompañada de intención. Intención de ayudar, de vender, de emocionar o de provocar. Si no hay una estrategia detrás que conecte con la persona que está al otro lado, estás perdiendo el tiempo.
Y sobre todo: deja de hablar de lo buena que es tu empresa. Habla de los problemas de tu cliente. Ponte en su pellejo. Y luego actúa. Porque la gente no quiere más contenido, quiere soluciones. O carcajadas. Y tú decides qué le das.
Cómo destacar sin hacer el ridículo
Hay una receta (que no es mágica, ni rápida, pero funciona): sé tú mismo, pero en versión sin filtros ni tonterías. Lo auténtico vende. Y cuando digo vende, hablo de mover emociones, clicks, mensajes privados y cuentas de banco.
Una cuenta que solo enseña lo guapo que es uno, sin aportar valor, es como un escaparate sin tienda detrás. Mucha fachada y poco alma. ¿Quieres vender? Pues aporta. Entretén. Enseña. Emociona. Bastante tiene la gente con las facturas del lunes como para perder el tiempo con tu contenido aburrido.
Si no sabes cómo hacerlo, échale un ojo a cómo lo hace la propia plataforma: cada función nueva está pensada para generar interacción humana, no para que te limites a colgar tu logo una y otra vez. Cuando algo esté diseñado para personas, úsalo como tal. Porque al otro lado hay alguien de carne y hueso, no un avatar más.
Ahora mira esto (porque ejemplo vale más que mil teorías)
Y como no me gusta hablar sin enseñar, aquí tienes una pequeña joyita que ilustra cómo se puede emocionar en un simple contenido bien hecho. Sin necesidad de millones de palabras ni efectos especiales:
¿Lo has visto? Pues ahí tienes una idea de lo que tú también puedes lograr si dejas de pensar como marca y empiezas a actuar como persona que quiere ayudar a otras personas. Porque al final de eso va todo esto: de humanos conectando con humanos.
Y ahora te toca a ti
Podrías seguir esperando a que llegue el momento perfecto para empezar a hacer las cosas bien. O podrías escribirnos ahora y empezar a montar una estrategia de redes sociales que no dé vergüenza ajena. El cambio empieza con una decisión. Y si estás harto de que tus publicaciones pasen desapercibidas, quizá ya toca ponerse serios.
Somos de aquí, de tu tierra. De los que entienden cómo se habla y cómo se vende en tu zona. Si quieres dejar de sonar como los demás y empezar a destacar con cabeza y corazón, estamos a un mensaje de distancia. Pero sin postureos, ¿vale?
