Cómo dejar de pasar desapercibido en redes sin parecer un vendehúmos

Vamos al grano, que aquí nadie tiene tiempo para leer lo que ya ha leído veinte veces. Si estás metido en el mundillo digital y no te han preguntado todavía: “¿Por qué no estás aprovechando más las redes sociales?”, probablemente vives en una cueva. Y no una cueva con wifi. Hoy vamos a hablar sobre cómo evitar ser uno más del montón en esa jungla llamada Instagram, sin caer en el postureo barato y sin parecer que estás mendigando likes como si fueran monedas para el metro.

¿Te ve alguien o estás gritando en una habitación vacía?

Da igual si vendes cursos de macramé, asesorías o si te dedicas a cortar jamón a domicilio. Si estás en Instagram y nadie interactúa contigo, tenemos un pequeño gran problema. En esta red, el contenido mediocre se autodestruye a la velocidad de la luz. Por eso, si lo que publicas no remueve tripas, no hace gracia o no enseña algo que merezca medio segundo de atención, prepárate para el cementerio digital.

La clave está en tener una voz propia, algo que suene a ti, no a las plantillas que usan todos. Da igual si hablas de metafísica o de malabares con fuego: que te reconozcan por cómo lo cuentas. Y no, no necesitas tener mil gifs, ni subtítulos tipo películas de Marvel. Necesitas verdad, un tono honesto que conecte con quien te lee desde el móvil mientras espera el bus.

¿Quieres ejemplos de gente que está haciendo las cosas bien? Echa un ojo por aquí para ver qué tipo de contenido mueve la aguja y deja de publicar memes reciclados del 2016.

El algoritmo no te odia, simplemente no le interesas

Vamos a desmontar un mito: Instagram no te tiene manía. Simplemente, calcula que tu post no vale lo suficiente como para mostrarlo más allá de tus dos primos y tu amigo del gimnasio. Y muchas veces, razón no le falta.

¿Qué puedes hacer? Empieza por entender cómo se comporta el maldito algoritmo. Le gusta ver que la gente mete el dedo, comenta, guarda, comparte. O sea, le gusta lo que le gusta a todo el mundo: que le presten atención. Así que publícalo cuando tu gente esté conectada, utiliza descripciones que generen conversación real (nada de “¿Y tú qué opinas?” si luego no respondes) y trabaja las historias como si fueran un reality show de tu negocio.

Y una cosa más: si vas a usar vídeos, que se note que no te los ha hecho tu sobrino de 15 años con el filtro de perrito. Mira este reel que lo resume todo sin tener que tragarte un curso entero sobre creación de contenido:

¿Vendes o sólo estás entreteniendo a tu madre?

Mucha gente cree que lo importante es ganar seguidores. Y sí, tener comunidad puede ayudarte, pero si es sólo público que no compra ni una chapa, estás entreteniendo, no vendiendo. Si quieres generar negocio, tu Instagram no puede ser sólo una galería de fotos bonitas.

Necesitas integrar llamadas a la acción claras, que inviten a pasar a la acción. Y no me refiero a “compra ya” escondido detrás de un emoticono. Me refiero a escribir desde las tripas, mostrar lo que haces de forma natural, y sobre todo, resolver problemas que tu cliente tiene. ¿No sabes bien qué contenido educa, vende y encima entretiene? Aquí tienes una guía oficial de Instagram que no está mal para dejar de inventar la rueda.

No te obsesiones con los seguidores, obsesiónate por conectar. Porque uno que te confía su dinero es mejor que mil que te dan un like y se olvidan de ti cinco segundos después.

¿Nuestra recomendación final?

Si tienes un negocio local, un restaurante, una tienda de ropa en el centro de tu ciudad o das servicios profesionales y no estás utilizando Instagram para hacerte visible, estás perdiendo pasta. Así de simple. Deja de publicar por publicar y empieza a construir una marca que importe, que moleste (en el buen sentido) y que diga algo interesante.

¿Y ahora qué? Pues ahora ponte las pilas. Revisa tu perfil, piensa con intención lo que vas a subir, y no publiques otra cosa hasta que tengas claro qué quieres que pase cuando alguien te vea. ¿Quieres que te pregunten? ¿Que te compren? ¿Que te sigan? Céntrate y dispara.

Y si estás por aquí cerca y quieres que te echemos un cable para mejorar tu perfil, tus textos y tu estrategia, ponte en contacto. No mordemos (salvo si llevas demasiado postureo encima, entonces igual sí).

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