A eso que haces a diario también se le puede sacar beneficio, pero nadie te lo ha contado así

Vamos a ver… Estás todo el día enganchado al móvil. Eso no es un juicio, es una realidad. Y si hay una app que se lleva más horas que el sofá del salón, esa es Instagram. Pero la mayoría solo la usa como cotilla digital. ¿Y si te digo que le puedes dar la vuelta a la tortilla y sacarle partido de una vez?

Todo eso que subes a Stories grita oportunidades (pero tú no las escuchas)

Mañanas de café con leche y tostadas, domingos de vermú y postureo, selfies desde el espejo del gimnasio… cada publicación, cada story, cada reel, pueden convertirse en algo más que simple entretenimiento. Instagram no es solo una red social, es un escaparate si sabes usarlo con cabeza.

La mayoría de la gente entra en bucle: ve, le da like, comenta con un emoji (si llega), y sigue haciendo scroll con la misma energía con la que ves llover un martes de noviembre. Pero tú, si tienes un negocio, un oficio, una habilidad o hasta si simplemente te apetece dejar huella, puedes darle la vuelta al asunto.

Por ejemplo, este reel te va a abrir la mente más que una sesión de coaching carísimo:

¿Lo has visto? Bien. Pues eso está al alcance de cualquiera. Lo único que necesitas es dejar de pensar que esto no es para ti y ponerte manos a la obra con un poco de intención.

El algoritmo no es tu enemigo, pero tampoco tu colega

Muchos repiten la frase como loros: «Instagram ya no es lo que era». Y sí, ha cambiado. Pero no te confundas, sigue habiendo gente triunfando en silencio mientras tú te peleas por saber a qué hora publicar. El truco está en entender qué quiere la plataforma y cómo puedes ofrecérselo sin dejar de ser tú mismo.

Piensa una cosa. Si sabes contar bien lo que haces, si eres constante sin ser pesado y si entiendes qué quiere ver tu cliente (porque, sorpresa, sí, tenemos que hablarle a él, no a tus colegas del cole), entonces puedes abrirte un camino en esta red. Desde vender productos hasta contar tu historia y que eso te abra puertas. Todo vale si lo usas bien.

Y si te estás preguntando dónde aprender más sobre cómo sacarle chicha a la plataforma, hay sitios como el centro de ayuda oficial de Instagram que, aunque parezca aburrido, tiene información valiosa si te molestas en leerla.

Deja de mendigar likes y empieza a generar relaciones

Que sí, que es muy goloso ver que una publicación «funciona». Que ese subidón de dopamina cuando te comentan algo bonito no te lo da ni el pincho de tortilla después de currar. Pero la clave no está ahí. Lo potente no son los likes, sino las conversaciones, los mensajes, los DMs que acaban siendo clientes.

La próxima vez que publiques, pregúntate: ¿esto invita a alguien a escribirme? ¿Estoy aportando algo o solo esperando que aplaudan? Porque al final del día, si entiendes que esto va de personas, conexión y confianza, le ganarás la partida a los que solo buscan impresionar desde la fachada.

Y no, no necesitas tener miles de seguidores para lograrlo. De hecho, muchos perfiles silenciosos hacen más caja que los que tienen el swipe-up habilitado.

¿Te gustaría que todo esto no quedase en otra lectura olvidada?

Si tienes un pequeño negocio, eres autónomo o sueñas con convertir lo que sabes en algo visible que atraiga clientes sin necesidad de perseguirlos, entonces sí, podemos ayudarte. Hacemos esto desde aquí, en tu ciudad, con lengua afilada, ideas claras y nada de postureo vacío.

Escríbenos. Nos mandas un mensaje directo o nos cuentas en persona tu movida. Y le sacamos brillo como si fuese un escaparate en plena calle mayor.

Instagram puede ser tu aliado. Pero hay que saber hablar su idioma. ¿Vamos al lío?

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