Te lo digo ya, sin rodeos: si sigues usando las redes como lo hace todo el mundo, acabarás siendo invisible. Porque no se trata de subir una fotito con un pie de página que ponga ‘feliz lunes’, ni de usar filtros hasta parecer un personaje de Pixar. Si lo que quieres es ganarte la atención genuina, te toca jugar diferente. Esto va de alma, de ritmo, y sobre todo de dejar de hacer el ridículo con estrategias que no valen ni para tu cuñado el heavy.
Haz que se paren en seco al verte
¿Te has dado cuenta de lo rápido que pasamos contenido en redes? Dedo arriba, dedo arriba, y más dedo arriba. Entonces, ¿qué hace que alguien se quede a verte? Te lo digo: una historia bien contada. Da igual que vendas galletas, asesoría legal o zapatillas para pingüinos, si no cuentas tu película, te comen el terreno. Tu cliente no quiere productos, quiere emociones, quiere identificarse contigo, quiere reírse, sentirse entendido.
Mira este vídeo. No, en serio. Mira:
¿Lo ves? Esto tiene gancho, y no es magia. Es saber qué decir, cómo decirlo y cuándo lo lanzo para que la gente pare de hacer scroll. Eso es tener presencia digital con dos narices.
El algoritmo es un colega caprichoso, pero puedes ponerlo de tu parte
El gran error es pensar que los likes lo son todo. No, amigo. Lo que importa de verdad es que quien te vea se interese. Se quede. Interactúe. Y eso lo consigues con contenido de calidad, natural, que no huela a postureo ni a intento de venta mal disfrazado de cafecito mañanero.
¿Sabías que hoy en día el algoritmo de Instagram premia la interacción real?
Así que olvida las publicaciones planas y empieza a crear con cabeza, desde lo que de verdad mueve a tu público. Y no hablo de grandes producciones. Hablo de autenticidad, de provocar una reacción, de que quien vea tu publicación se diga: ‘Esto podría haberlo dicho yo’. O mejor: ‘Esto es justo lo que necesitaba leer hoy’.
Pensar en local para impactar como un gigante
Si estás leyendo esto desde tu negocio en Tudela, en Cáceres, en San Sebastián o en una oficina improvisada entre niños pidiendo merienda en Madrid, te lo digo: tienes el poder de petarlo sin millones de euros. Solo necesitas entender a quién hablas y hablarle desde las tripas. Que te huela a calle, a bar de siempre, a colega que sabe de lo que va el asunto.
Y por cierto, si tu idea es usar esta red para vender más, captar clientes o comunicar tu marca personal, déjame decirte que no hay fórmula mágica, pero sí una estrategia clara: generar contenido que resuene, que conecte, que inspire o al menos entretenga (sin hacer el payaso, que eso tiene fecha de caducidad).
Ahora te toca mover ficha
¿Estás listo para dejar de ser el fantasma que nadie ve en redes? ¿Quieres que tu marca empiece a sonar, a gustar y a vender sin sonar como el típico anuncio facilón?
Entonces toca currárselo. Pero si no sabes por dónde empezar o no tienes tiempo ni para respirar, escríbeme. Me encargo de que tu presencia online no solo sea elegante y potente, sino también muy, pero que muy rentable.
Estoy aquí, en [Tu Ciudad], al otro lado de la pantalla, listo para ayudarte a ponerte serio con tus redes. Pero serio de verdad.
