La red social que ha cambiado la forma de mirar el mundo

Esto no es otro artículo aburrido soltando tecnicismos que no interesan ni al perro. Aquí no hay listas milagrosas ni fórmulas mágicas. Aquí se viene a contar la verdad, y la verdad es que la forma en la que mostramos nuestra vida ya no es la misma desde que apareció esa red de la camarita de colores. Sí, tú ya sabes de cuál hablo.

Lo que antes era privado, ahora es puro escaparate

Antes enseñabas las fotos de tus vacaciones cuando alguien venía a casa. Ahora las subes mientras te tomas el café con vistas al mar. Y no vale cualquier foto, no seas ingenuo. Tiene que estar editada, tener ese aire casual pero trabajado, como si te acabases de levantar guapo por arte de magia. Y si no genera likes, mal vamos.

Esto no va solo de postureo, va de negocios. Va de vender sin parecer que vendes, de enamorar con imágenes, de crear historias que la gente quiera seguir. Y si no sabes hacerlo, tranquilo, nadie nace sabiendo. Pero o lo aprendes, o tu proyecto se queda viendo pasar el tren desde el andén.

Una herramienta brutal si sabes dónde tocar

Hay quien todavía dice que «esto no es para mí». Bueno, pues tampoco lo era el WhatsApp para tu abuelo y ahora te manda stickers cada dos días. Todo es cuestión de enfoque (y de dejarte de excusas).

Si tienes un bar, un estudio, una peluquería, una tienda, o simplemente ofreces un servicio, tienes en tus manos una plataforma que llega a miles sin gastar en marquesinas ni flyers que tirarán a la basura. Solo necesitas entender un par de cosas: saber contar tu historia y conectar con los que están al otro lado.

Y si no sabes por dónde empezar, mira este vídeo que ya es casi obligatorio ver. No se trata de hacerlo igual, se trata de entender lo que funciona y aplicarlo a tu manera:

Pero cuidado, que no me valen los robots

Si estás pensando en comprar seguidores o llenar el perfil de frases copiadas de Pinterest, mejor ni empieces. Aquí la cosa va de crear comunidad de verdad, de hablar como hablas en la calle, de mostrar sin miedo lo que haces y por qué lo haces tan bien. Porque tú puedes hacer lo mismo que el de al lado, pero tú eres tú. Y eso, si lo sabes contar, vende.

Ahora bien, si estás hasta el moño de darle vueltas al perfil y no ver resultados, de no saber qué narices publicar y de qué stories poner, igual necesitas una mano. Porque sí, esto se puede delegar, y no te hace menos profesional, te hace más listo.

No todo el mundo tiene que convertirse en influencer, pero hoy (te guste o no) los que saben usar bien esta red tienen una ventaja tremenda. No es postureo, es estrategia.

Así que si te interesa mover de verdad tu negocio, hacer que te llamen, que te manden mensajes, que te compren… ya sabes por dónde empezar: por dejar de hacer lo que no funciona.

Y si estás cerquita (sí, tú, que estás hoy leyendo esto desde aquí al lado), escríbeme. No vendo humo, hago que tu perfil deje de ser un escaparate vacío y empiece a atraer a quienes deberían conocerte… y contratarte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio