Lo que pasa cuando dejas que tu móvil te lea la mente

Estás en el sofá. Lo sabes tú, lo sabe tu gato y lo sabe ese algoritmo que anticipa tus pensamientos mejor que tu madre cuando decías “no me pasa nada”. De repente, abres esa aplicación para echar un vistazo rápido –prometes cinco minutos– y cuando te das cuenta llevas 47 vídeos, reído a carcajadas tres veces, apuntado dos recetas con queso fundido, y piensas que… bueno, un par de vídeos más y lo dejas.

Esto no es casualidad, ni suerte, ni brujería. Es ingeniería emocional digital de primera. Y lo mejor (o lo peor, según cómo se mire) es que lo hace tan bien que no te importa.

El nuevo entretenimiento es adictivo… y lo sabes

La vieja tele se ha convertido en un cuadro decorativo. El entretenimiento no se programa a las 10 de la noche. Ahora lo tienes en el bolsillo, disponible todo el día y hecho a tu medida. Lo que engancha no es solo lo que ves, sino el hecho de no saber nunca qué vendrá después. Esa incertidumbre y promesa constante de sorpresa tiene más tirón que una serie de Netflix con tres cliffhangers por capítulo.

Entre las cosas que más triunfan está el humor casero, los trucos imposibles con objetos de la cocina, el bailecito de esa tía que se mueve como si no hubiera huesos en su cuerpo y los famosos que se revuelcan en su cuenta como uno más. Aquí no importa si llevas una carrera de 20 años o si grabas desde el baño. Si conectas, tienes hueco.

Lo que no te cuentan del scroll infinito

Parece una tontería pero no lo es. Hay un motivo por el que cada vez aguantas menos en plataformas ‘lentas’. Has cambiado. Tu atención se ha fragmentado como un árbol de navidad en agosto y ahora la realidad pasa por un filtro de 15 segundos. Y en eso, esta plataforma ha hecho un máster del universo. Sabe que si no te atrapa en los dos primeros segundos, te vas. Así que te lanza contenido directo, masticado y envuelto en purpurina digital.

Y ojo, que si te crees listo por no crearte cuenta, también te tiene calado. Sabrá que te gustan los vídeos de recetas sin horno, los trucos de limpieza con limón y los bailes donde la gente aterriza en split sin romperse. Y te lo servirá. En bandeja de plata. Con algoritmo gourmet.

¿Te suena esto?

Aquí lo que suena no es lo de la radio. Son esos fragmentos que se te quedan en el cerebro como una gota que no para de caer: “My money don’t jiggle jiggle…” o “Oh no, oh no…”. Y vas por casa repitiéndolo sin querer. ¿Por qué? Porque la música, el montaje visual y la rapidez están diseñados para quedarse contigo. No te lo enseñan. Te lo meten hasta por las orejas.

Aunque quieras luchar contra ello, acabas cayendo. Te ríes, compartes, imitas… y un día te descubres mirando la luz de la ventana y pensando: “Ese filtro le iría bien a este plano”. Ya estás dentro.

Un ejemplo que se ha hecho viral

Para que no te lo imagines, aquí tienes uno de esos vídeos que parecen no tener nada… pero tienen todo. Dale al play sin salir de aquí. Si después no sigues nueve cuentas nuevas, te invito a una caña:

Y si después de ver esto te preguntas: “¿Cómo hago para que mi tienda, bar, negocio o yo mismo conectemos así con mi público?”, la respuesta es clara: ve donde está la audiencia. Aprender a usar herramientas modernas no es una opción, es casi supervivencia.

Porque si no lo haces tú, lo hará otro

¿Tienes un negocio local y crees que esto no va contigo? Error. Puedes pensar que lo tuyo es vender pan, cortar pelo o poner café. Pero la forma de mostrarlo al mundo ha cambiado. Y el nuevo escaparate no está en la calle, está en el bolsillo de tu cliente.

Si quieres estar donde se cuece, destacar sin soltar un duro en publicidad inútil y llegar al corazón de la gente que está literalmente al lado de tu puerta, necesitas mostrar tu mundo real de forma auténtica y atractiva. Y si lo haces bien, no les quedará más remedio que darte al corazoncito. Vamos, como cuando alguien te pone más aceitunas con la cerveza sin pedirlo.

Así que, ¿vas a seguir dejando pasar la oportunidad? O vas a aprovechar todos esos segundos que ya pasas con el móvil en la mano para hacer que tu día cuente… y el de los demás también.

Échale un vistazo a todo lo que está pasando aquí y piensa cómo podrías ser parte de ello con lo que ya tienes. No necesitas efectos especiales. Solo un poco de magia real. La tuya.

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