Te has dado cuenta, ¿verdad? Ves a gente que parece que lo peta en redes sociales, con sus fotitos muy cuidadas y esos vídeos que, sin ser Spielberg, enganchan. Y tú ahí, dándole vueltas, pensando que te falta algo. Que si los filtros, que si las horas mágicas, que si el algoritmo… Menudo embrollo. Pero te diré algo: no es solo cuestión de maña, también es actitud.
Lo que pasa es que, si no te mueves bien en este mundillo digital, puedes parecer un vendedor de seguros a puerta fría de los años 90. Intenta vender sin que se note. Intenta mostrar sin aburrir. Es complicado, sí, pero no imposible.
Todo el mundo tiene algo que contar (aunque no lo parezca)
Siempre digo que no hace falta tener una vida de película para interesar en redes. Lo que hace falta es enfocarla bien. Veo muchas marcas y profesionales que intentan subirse al carro sin tener claro a dónde quieren ir. Publican por publicar. Suben fotos como quien lanza monedas al pozo, esperando que alguna les devuelva algo.
Pero aquí viene lo potente: tu historia es más importante que tu producto. Y sí, puede que tengas una tienda de muebles, vendas seguros o cortes el pelo a señores que no quieren hablar. Da igual. Hay maneras de conectar. Las personas no conectamos con logos, conectamos con emociones, con cosas de verdad. Con el tipo que limpia oficinas y un día cuenta por qué ese miércoles fue diferente.
El quid está en mirar tus publicaciones como una conversación, no como un cartel publicitario. Abre el plano, muestra los entresijos, los errores, los aciertos sin celebrar. Porque ahí es donde la gente hará clic, literal y emocionalmente.
Conoce el juego y adapta tu estilo
Vamos con lo técnico, pero sin dormirte. Si no dominas los formatos que más tiran, estás perdiendo tiempo, pasta y emoción. Uno de los formatos estrella para enganchar y ganar visibilidad es el vídeo vertical, tipo reel. Pero no todo vale. Ahí tienes que dar algo en pocos segundos. Y no hablo de música de moda y textos que saltan.
Hablo de empezar fuerte. De decirle al que te ve: «Eh, tú. Sí, tú. Mira esto un segundo». Y para llegar a eso, tienes que conocer a tu público como si compartieras piso con él. ¿Qué ve? ¿Qué le aburre? ¿Qué le hace sonreír sin querer?
Y ya que estamos, te muestro un ejemplo que me parece brutal, sin irme por las ramas. Aquí tienes un vídeo pegajoso, directo y bien pensado. Uno de esos que se ven sin pestañear:
¿Lo has visto? Así se juega con la atención hoy en día. Y aún mejor si sabes hacerlo con tu sello personal.
Lo que sí y lo que nunca jamás
Hay cosas que funcionan bien y cosas que harán que no te mire ni tu primo. Vamos con una lista, que aquí todos queremos claridad:
- Sí a contar experiencias, aunque parezcan pequeñas. A veces una anécdota del lunes dice más que cien fotos perfectas.
- No a los textos vacíos. Escribir por rellenar no sirve de nada. Pon alma o mejor no pongas nada.
- Sí a conocer y usar herramientas de edición. No necesitas ser Spielberg, pero un mínimo de buen gusto visual ayuda.
- No a publicar solo ofertas y precios. Eso aburre más que un domingo sin wifi. Da valor primero.
- Sí a interactuar. No es una emisora de radio. Si alguien comenta, responde. Si alguien comparte, agradece. Que parezca que hay alguien detrás, no un robot dormido.
Y si te estás preguntando si te vendría bien una ayudita para empezar a moverte con cabeza en redes, ya te contesto yo: sí. Porque no se trata de tener más likes, se trata de hacer que algo pase gracias a ellos. ¿Ventas? ¿Visibilidad? ¿Contacto? Lo que tú quieras. Pero algo tiene que pasar.
Te dejo por aquí la web oficial de Instagram por si quieres ponerte serio con el tema y darle una vuelta a cómo estás entrando a escena.
Ponle chispa a tu marca, o mejor ni empieces
Si eres de los que tienen algo que contar pero no saben por dónde arrancar, o si ya estás publicando y sientes que es como hablarle a una pared encalada, es hora de que nos sentemos a hablar.
Trabajo con negocios locales, profesionales cabreados con su propia imagen online, y marcas que quieren sonar con voz propia. Si eres de Gijón, Oviedo o alrededores y quieres que tu historia en redes empiece a tener eco (del bueno), escríbeme.
Y si no quieres hacerlo ahora, está bien, pero luego no digas que nadie te avisó.
