Lo que nadie te cuenta de mostrar tu vida a golpe de swipe

Igual que cuando te invitan a una boda y te ponen en la mesa de los niños. Así de expuesto te puedes sentir si no sabes manejar con algo de arte tu presencia en redes. Lo peor no es que te vean, lo peor es que ni se acuerden de ti después de haber pasado el dedo.

Deja de mendigar atención y empieza a provocar impacto

Estamos en la era del scroll automático, la atención fugaz y las vidas editadas. Enseñas lo que quieres, sí, pero ¿realmente estás comunicando? No hace falta ser modelo ni influencer para convertir tu perfil en un gancho de atracción. Hace falta actitud, una historia que enganche y saber contarla en menos de treinta segundos.

Ese escenario de gente perfecta y fotos saturadas no engancha si lo que cuentas no remueve. La clave está en ofrecer valor, entretener o emocionar (y, si te sobran ganas, hacer las tres cosas a la vez). Y si haces algo que nadie más hace, maravilla. Si además lo haces tú con tu estilo y sin copiar al gurú de turno, mejor aún. Porque la copia dura lo que un storie. Y nadie se acuerda de lo que vio ayer.

Los vídeos mandan (pero tus palabras importan más)

Hoy las fotos están bien, pero los vídeos son los reyes. Lo que pasa es que sin un texto decente que los acompañe, tu vídeo puede ser una estatua muda en una feria de ruido. Eso sí, el vídeo tiene que tener nervio. Nada de bailes forzados, ni sonrisas que duelen. Un mensaje claro, una intención concreta y, si puedes, una provocación que remueva. Si haces que alguien se quede medio segundo más viendo lo que subes, has ganado.

Aquí te dejo uno que sí tiene ese punto que engancha. No hace falta salir de aquí, todo en casa:

Y si después de verlo te has quedado pensando en lo que podrías hacer tú… vas por buen camino.

El fantasma del algoritmo y cómo domesticarlo

Ese ente misterioso que decide quién ve lo que haces no es tan imprevisible como parece. Publicar cuando tu audiencia está conectada, responder rápido a los mensajes y usar las etiquetas adecuadas puede marcar la diferencia. Pero lo más importante sigue siendo lo de siempre: que la gente quiera lo que haces.

Haz que se hable de ti fuera de la red. Que tus colegas te mencionen en una cerveza, que alguien comparta lo tuyo en un grupo privado con un «mira esto». Esa es la mejor estrategia. Porque el clic vale mucho, pero la conexión auténtica vale oro.

Y recuerda, si lo que compartes huele a fórmulas, la gente huye. Pero si lo que subes parece escrito con tripas, no hay algoritmo que no te escuche.

¿Quieres que tu perfil deje de ser un folio en blanco digital? ¿Tienes un negocio local, una marca, o simplemente te apetece que la gente que te siga lo haga con ganas? Entonces, igual podemos hablar.

Llámanos, escríbenos, mándanos señales de humo. Estamos aquí, bien atentos, con las pilas cargadas y las ideas afiladas. Y tú, ¿qué vas a subir hoy que merezca la pena ser visto?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio