Donde todos miran, tú puedes destacar sin bailar ni enseñar carne

Te lo han vendido así: fotos bonitas, postureo a tope y un algoritmo caprichoso al que hay que bailar como monos con sombrero. Pero, ¿y si te digo que puedes usar esa aplicación donde todos suben su vida filtrada para algo más que exhibir abdominales y desayunos con aguacate?

Que sí, ya sé que eso de los ‘reels’, los ‘likes’ y los ‘followers’ te suena más a palabras de otra galaxia. Que abrir la app te genera la misma pereza que hacer abdominales en enero. Pero si tienes un negocio, una idea, un servicio, o simplemente quieres llamar un poco la atención en este circo digital, este canal, y no me refiero a la tele, puede ser el megáfono que te falta.

El patio digital no está solo para influencers: también hay hueco para gente con ganas

Mira, el mayor error que estás cometiendo (y no, no es no usar filtros) es pensar que esto va de tener miles de seguidores y viralizar vídeos haciendo el pino. No. Esto va de conectar con personas. De ser útil. De contar con descaro lo que haces, sin disfrazarlo de términos vacíos ni postureo barato.

Si vendes zapatillas, muestra cómo mejoran la pisada. Si ofreces asesorías, cuenta errores comunes que ves gente cometer cada día. Y si tienes una peluquería, que se note ese arte, joder, que los cortes que haces merecen escaparate mundial.

¿Y sabes cuál es la ventaja? Que no necesitas gastarte una pasta ni ser Spielberg. Lo haces con el móvil. Así. Tal cual. Con lo que tienes ahora mismo en el bolsillo. Lo que sí necesitas es tener algo que decir, y no tener miedo a decirlo bien clarito.

Menos filtros, más verdad: lo que de verdad engancha

¿Estás harto de ver siempre lo mismo? Pues la buena noticia es que tú también puedes ser ese soplo de aire fresco. Esa cuenta que no trata de ir a la última moda digital sino a su maldita bola, diciendo las cosas claras. Sin tonterías, sin florituras. Sin miedo al qué dirán.

La clave está en entender cómo usar esta red social sin que ella te use a ti. No hace falta que bailes (aunque si quieres, oye, lo haces). Lo que hace falta es que te mojes. Que hables de tus cagadas, de cómo empezaste, de los errores que ves cada día, de los clientes que te sorprenden. Que cuentes historias, no que recites eslóganes.

La gente no se engancha al perfeccionismo: se engancha al alma. A eso que no tiene filtro. A eso que les hace sentir que tú eres diferente al resto. A eso que parece que les hablabas a ellos.

Un buen truco es mirar lo que no se hace (y hacerlo)

¿El resto enseñan su café con leche? Tú enseña el cliente que llegó cabreado y se fue con una sonrisa. ¿Los demás solo ponen frases motivacionales? Tú cuenta lo que nadie cuenta: la letra pequeña de tu negocio. Aquello que aprendiste a palos.

Si todos te parecen clones, conviértete tú en el raro. En el que no actúa ni posa. En el que cuenta verdades como puños, pero con una sonrisa. Créeme: así es como se convierte una cuenta random en una referencia con personalidad.

Ah, que te da corte salir tú. Pues no salgas, usa tus productos, tus servicios, tu local, tus frases, tus manos trabajando. Hay mil formas de contar lo que haces sin convertirte en influencer. Que tú no vendes lifestyle. Vendemos realidades.

Mira este vídeo. No hace falta que salgas de aquí, que ya sabemos lo fácil que es perderse por ahí. Solo dale al play y saca ideas… o desprecio, pero algo sentirás:

Y si quieres inspiración, pásate por el sitio oficial de la app, que de vez en cuando da ideas buenas, aunque se pierdan entre tanto filtro y color pastel.

¿Quieres saber cómo usar esta red con más tino que un mono dándole al botón rojo? Hay estrategias, sí. Hay herramientas, también. Pero sobre todo hay huevos. Ganas. Y un par de narices para decir lo que piensas sin disfrazarlo.

La próxima vez que abras esa dichosa aplicación, no te compares. No copies. Piensa: ¿qué hace que alguien quiera volver a mi cuenta? La respuesta está en ti. En lo que cuentas. En cómo lo cuentas. Y en hacerlo con esa chispa que nadie puede robarte.

¿Te ayudo a gritar mejor lo que haces?

Si tienes un negocio y estás por aquí cerca, en la misma ciudad o hasta a tiro de piedra, déjate de plantillas genéricas y estrategias enlatadas. Vente y te explico cómo usar este escaparate para que lo que haces no pase desapercibido. Le quitamos el polvo al perfil, le añadimos sustancia y te aseguro que algún mensaje se quedará en más de una cabeza.

Meta no lo va a hacer por ti. Pero si quieres, yo sí. Escríbeme, nos tomamos un café y hacemos que esto funcione como una escopeta de feria.

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