Así consiguen hacerte mirar lo que ni querías ver

Estamos todo el día mirando una pantalla, eso ya lo sabemos. Pero hay una en particular que nos tiene más pillados que el WiFi de la oficina: esa pequeña aplicación con icono de cámara que no para de enseñarte lo que no sabías que querías ver.

No importa si entras «un segundo», siempre acabas tragándote diez vídeos de perros que bailan, influencers que no sabes de dónde han salido y tutoriales de cocina grabados en cocinas que parecen sets de Hollywood. Eso, amigo mío, **no es casualidad**.

¿Por qué no puedes parar de hacer scroll?

Esa aplicación, que empieza por «I» y acaba por «gram», tiene una fórmula más adictiva que las pipas. Y no es sólo que te guste cotillear: es que te conoce mejor que tu madre. Sus algoritmos, que no son más que códigos escritos por tipos sin vitamina D, saben qué te hace reír, qué te hace llorar y con qué vídeo te vas a quedar viendo como un zombi a las 3 de la mañana.

¿El truco? Contenido ultradigerido, rápido y dopamínico. Te lo sirven con una cuchara en la boca. Y tú, encantado. Porque claro, cuando todo parece grabado para ti, ¿cómo no ibas a quedarte?

Y lo más fuerte: ni siquiera hace falta que te aburras para abrir la app. Ya es un reflejo. Como rascarte cuando te pica. Solo que aquí el picor es mental. Y están jugando contigo.

No estás sólo, pero eso no debería tranquilizarte

Hay millones como tú ahí fuera. Todos enganchados. Todos con la esperanza de encontrar algo «diferente». Y lo encuentras, sí. Pero también te llenas de publicidad camuflada, mensajes envenenados con likes, y una autoestima que se balancea según los corazones recibidos.

No hablamos de redes sociales. Hablamos de un universo donde tu atención es negocio, donde tus minutos valen, y tú piensas que estás usando la app… pero es al revés.

Y mientras tanto, los que sí lo ven claro, están ahí, sacando partido. Vendiéndose, vendiéndote a ti, vendiendo productos que ni necesitan. Pero que con una buena edición, un par de filtros y un libreto emocional, te hacen desear.

El vídeo que te explica más que mil palabras

Si todo esto te parece exagerado, observa este vídeo. No hace falta que me creas. Míralo. O mejor, siéntelo. Porque a veces una imagen habla más alto que el mejor copy.

Y después de verlo, dime si no has sentido ese tirón en la tripa. Esa cosa que no sabes explicar, pero que te obliga a seguir ahí, un vídeo más. Solo uno… mentiroso.

¿Qué puedes hacer tú con todo esto?

No te estoy diciendo que cierres la app y te vayas a meditar al monte —aunque tampoco sería mala idea—. Te estoy diciendo que la uses tú a ella antes de que ella te consuma.

Si tienes un negocio, quieres crecer, tienes algo que decir, una marca personal que no quieres matar de aburrimiento, toca actuar. Porque ahí dentro, en medio de todo ese ruido, todavía cabe una voz con fuerza. Y puede ser la tuya.

Lo difícil no es estar en esa red. Lo difícil es destacar sin parecer otro con el mismo pecho inflado y la sonrisa de catálogo. Pero se puede. Con una estrategia como Dios manda. Aquí tienes la fuente oficial por si aún piensas que lo tuyo no cabe en esa pantallita.

Juega el juego, pero con tus reglas. Y si no sabes por dónde empezar, ya sabes dónde encontrarme.

Trabajo con negocios de aquí, con personas reales que se han hartado de ver pasar trenes y han decidido subirse a uno que no descarrile. Si tú también quieres encontrar tu hueco —y que te vean sin mendigar corazones—, hablamos.

Porque esto no va de postureo. Va de que te escuchen.

¿Tienes un negocio local y estás deseando que tu perfil en esa red deje de parecer una postal caducada? Dame un toque y empezamos a poner patas arriba tu visibilidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio