Te están mirando más de lo que crees, y no es por guapo

Abres la aplicación y ahí están. Rostros perfectos, playas espectaculares, desayunos indigeribles por su perfección. «Otro día más en Instagram», piensas. Pero lo que quizás no sabes es que, mientras tú te tragas esas historias, otros te están observando como si fueses la portada de Forbes. Y no es por tus abdominales, que también. Es porque estás en el escaparate más grande del mundo sin darte cuenta.

No es postureo, es negocio

La mayoría de la gente piensa que esto de subir fotos bonitas o vídeos de 15 segundos es una tontada. Pero los que sí saben, los que facturan, entienden que Instagram es un escaparate brutal para captar clientes, vender productos o simplemente dejar el ego en lo más alto. Eso sí, si no sabes usarlo bien, solo alimentarás likes inútiles que no pagan el alquiler.

Hoy en día, tener un perfil bien trabajado no es floritura. Es necesidad. Si eres autónomo, tienes un negocio o simplemente quieres dejar de ser invisible, más te vale saber jugar en este tablero. Y no, no hace falta que bailes como si no hubiese un mañana, pero sí que aprendas a generar contenido que conecte, que atraiga y que se salga del típico «buenos días familia».

Para que te hagas una idea, cada acción que haces en Instagram puede estar vendiendo. El problema es que muchos lo usan como si fuese un Tinder visual: posando sin objetivo, sin alma, sin estrategia. Y así no hay quien convierta nada.

¿Quieres que te llamen o enseñar tus tostadas con aguacate?

Vamos al grano. ¿Por qué debería alguien seguirte, comprarte o confiar en ti en lugar de hacerlo con otro? Si tu respuesta es «porque soy diferente», necesitarás argumentos de más peso. Hoy más que nunca, toca crear contenido que aporte, que remueva la cabeza del que lo ve y le haga pensar que necesita lo que haces.

Una muy buena forma de empezar a destacar es optimizar tu bio correctamente. Qué haces, cómo, para quién. Sin palabrería, directo al grano. Más claro que el caldo de un asilo. A eso le sumas una estrategia decente de publicaciones y alguna campaña bien medida, y ni tan mal.

Y no hace falta que tengas un millón de seguidores. Olvídate de ese cuento chino. Lo importante es que los que te sigan, sean los que realmente pueden comprarte. O recomendarte. O invitarte a un café, por qué no.

Trucos sucios para que hablen de ti

Vale, truco sucio tampoco. Llamémoslo tácticas con chispa. Porque si algo tiene Instagram, es que premia al creativo, al que juega con las reglas pero también se las pasa por donde le da la gana de vez en cuando.

  • Historias con intención: no cuentes tu vida, cuenta algo que cale.
  • Reels potentes: con mensajes rápidos, directos, que se claven como un dardo.
  • Comentarios con miga: no pongas emojis sin más. Di algo con tahona.

Y no tengas miedo a mojarte. A veces opinar, provocar o dar una verdad incómoda te dará más alcance que mil caramelos visuales. Porque Instagram no se trata de ser guapo. Se trata de ser interesante.

¿Y ahora qué?

Todo esto que has leído te puede parecer lógico o te puede parecer humo, pero si no haces nada, seguirás igual. Si estás en España, tienes un negocio local o eres profesional que quiere visibilidad real —de la de verdad, no de clicks vacíos—, quizá es el momento de sentarse y armar una estrategia. Pero con alguien que entienda de esto, no con tu primo el que hace memes.

Te toca mover ficha. Porque en Instagram puedes pasar desapercibido… o puedes hacer que te compren sin pestañear.

¿Quieres que le echemos un vistazo a lo que estás haciendo? Aquí en la esquina tenemos café y tiempo. El que tú nos digas, pero ojo, que no nos gusta perderlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio