¿Y si hoy haces algo que no tenías pensado?

Todo el mundo te quiere entretenido. Que si las redes, que si los correos, que si los grupos de whatsapp de antiguos compañeros de colegio que no recuerdas. Pero luego, aparece algo que no está pidiendo permiso: simplemente te engancha, y punto.

Abres la app sin pensar mucho y de repente te estás riendo, estás aprendiendo a cocinar una tortilla japonesa o viendo cómo una señora baila como si tuviera veinte años menos. Y tú ahí, con cara de «venga, solo un vídeo más». Esto no va de postureo. Va de cautivarte en segundos, mientras el algoritmo te conoce mejor que tu madre.

Si pestañeas, te lo pierdes

No estamos hablando ya de vídeos. Estamos hablando de momentos. De esos que pasan rápido, como cuando ves una oferta en la carnicería y no llegas a tiempo. Bien, pues esto es lo mismo. Si no estás ahí, te lo pierdes. Y claro, después llegas al bar y todo el mundo ha visto ese clip del perro que imita a su dueño y tú, como si vinieras de otro planeta.

¿La gracia? Todo el contenido te viene servido caliente. A medida. Como los huevos rotos del bar Paco: distintos cada vez, pero siempre buenos. Porque la plataforma te suelta justo lo que quieres consumir, aunque no lo sepas.

¿Y sabes qué pasa con eso? Que da gusto. Así, sin complicaciones. Entras en la app y te montas tu propio festival. Pequeñas piezas de teatro surrealista, coreografías hechas en garajes, gente contando historias que, oye, hasta inspiran.

Generación sin pausa: de lo viral al bolsillo

Mucha gente se ríe de lo que ocurre ahí. Que si es cosa de críos, que si mucho baile y poco fondo. Pero luego ves a un chaval de barrio haciendo reír a millones y ganando más que muchos que llevan veinte años cotizando. ¿Quién es el listo ahora?

Porque sí, detrás de cada vídeo que se cuela en tu rato muerto, hay gente que ha espabilado. Mucho. Gente que lo ha convertido en su escenario, en su oficina, en su medio para llegar al mundo. Y eso, te guste o no, tiene mérito. Aunque estés más acostumbrado a ver las noticias en la tele mientras meriendas galletas María.

Una cosa te digo: si vendes algo, ofreces servicios o simplemente tienes algo que contar… estás tardando en explorar este formato. Porque ahí fuera hay millones de ojos abiertos. Y tú, con el escaparate cerrado como quien no quiere la cosa.

Un mundo que cabe en tu móvil

Si algo han entendido bien estos artistas de pantalla vertical, es que la atención es el oro de esta década. No se trata de hacer el mejor contenido del mundo. Se trata de hacer algo que provoque algo. Que remueva. Que divierta. Que haga pensar. Pero que no deje indiferente.

Y aunque tu primo diga que eso no es para ti, mírale el móvil. Y luego el tuyo. Y luego dime si alguna vez has terminado un vídeo pensando: «vaya, esto me ha alegrado el día». Porque cuando eso pasa, el truco ya está hecho. Te han llegado. Te han tocado la tecla.

¿Quieres verlo por ti mismo sin dar muchas vueltas? Aquí tienes un ejemplo. Dale al play, no hace falta que salgas de aquí:

No hace falta que te diga más. Lo que sí puedo decirte es que si vives de tus servicios, de tu talento, o de una marca que necesita visibilidad, este tren aún no ha pasado.

Aquí puedes empezar, pero no lo hagas a lo loco. Mira, escucha, analiza qué tipo de contenido funciona. Y, sobre todo, entérate de cómo la atención se traduce ahora en clics, ventas y visibilidad. Sí, incluso en tu pueblo.

Vamos al grano: ¿y tú qué vas a hacer con todo esto?

No se trata de convertirse en influencer. Se trata de entender por dónde se mueve la conversación. De pillar el ritmo. Porque si vamos a estar pegados al móvil, más vale que sea con algo que valga la pena, ¿no?

Así que mírate bien el escaparate. Dale una vuelta. Y si todo esto te suena a chino y necesitas una mano, aquí estamos, en la plaza del pueblo, con café y conexión decente. Hacemos que tu mensaje llegue sin rodeos al sitio donde está la gente.

Ponte en contacto con nosotros y descubre cómo podemos ayudarte a contar tu historia, enseñar tu producto o simplemente poner tu negocio en el mapa. Que lo demás, ya lo hace el algoritmo.

¿Te animas o vas a dejar que te lo cuenten otros?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio