Cuando te ríes como un idiota viendo vídeos y no puedes parar

Hay días en los que todo parece regular tirando a aburrido. Te haces el café, miras el reloj, y cuentas las horas para volver a casa. Pero, ay amigo, todo cambia cuando entras en una aplicación que, sin darte cuenta, te tiene escupiendo el café de la risa o llorando como si te hubieran pisado el corazón. ¿Sabes de qué te hablo, verdad?

El scroll infinito que engancha… y no te suelta

Abres la app «un segundo». Ese segundo se convierte en media hora. Media hora en la que te has reído, emocionado, y has aprendido tres cosas inútiles que ahora no puedes dejar de contar en las cenas. Este formato de vídeo corto ha sido una auténtica revolución. Te muestra, sin piedad, lo que ni sabías que querías ver. Bailes imposibles, recetas de esas que dices: «voy a intentar esta noche», y reflexiones que, entre broma y broma, te hacen pensar más que cualquier podcast de autoayuda.

Lo mejor de todo es que tiene un algoritmo más listo que tú. O eso parece. Cada siguiente vídeo está más afinado a tu gusto que el anterior. Y claro, así no hay quien cierre la aplicación. Porque cuando parece que has visto demasiado, aparece uno que dices: «vale, vale, este ha sido el mejor del día»… y sigues. Maldito vicio.

¿Solo para chavales? ¡Anda ya!

Una de las mayores mentiras que puedes creerte es que esto es solo para adolescentes. Que si bailes, filtros de unicornio, y challenges que no entiende ni tu cuñado. No te equivoques. Cada vez hay más gente «normal», de esa que tiene hipoteca y dolor de espalda, haciendo vídeos que lo petan. Gente hablando de marketing, economía, de cómo hacerte una lasaña épica o de cómo aguantar una reunión sin asesinar a nadie. Contenido útil, entretenido y sorprendente. Y encima, gratis. ¿Qué más quieres?

Te aseguro que hay para todos los gustos. Desde fontaneros que dan trucos para arreglar una cisterna hasta psicólogos explicando por qué tu ex te dejó en visto. Todo bien contado, directo, sin humo, a bocajarro. La magia de convertir algo complicado en algo que entiendes mientras haces scroll desde el sofá con una copa de vino en la mano.

Y si te pica el gusanillo, ni te cuento las ganas que te dan de lanzarte tú también al ruedo. Porque si algo tiene esto, es que te hace pensar: «¿Y si pruebo yo también?».

¿Te atreves tú también?

Si tienes un negocio, un mensaje, o simplemente algo que contar, meterte en este mundo puede darle la vuelta a tu visibilidad como un calcetín. Da igual si vendes zapatos o si das clases de yoga para perros. Aquí la creatividad manda y si te lo curras mínimamente, te puedes plantar delante de miles de personas que no sabían que necesitaban escucharte.

Además, si hay una red que te da margen para crecer y que democratiza el alcance, es esta. No te hace falta gastarte miles de euros en campañas donde nadie te ve. Aquí se trata de ponerse, tocar la fibra o hacer reír… y dejar que el resto haga su magia.

Y si aún dudas, te dejo un ejemplo de esos que te revuelven por dentro y te hacen decir: «ostia, esto lo quiero yo también». Mira este vídeo:

¿Ves lo que te decía? No se trata solo de vídeos. Se trata de sensaciones. De lo que te remueve mientras no puedes apartar la vista de la pantalla.

Y si ahora estás pensando que esto no es para ti, que ya tienes una edad o que no sabes qué hacer… recuerda esto: lo auténtico siempre tiene hueco. Sé tú, cuéntalo como lo hablarías en el bar con tus amigos, sin poses, sin filtros, sin postureo. Eso, créeme, engancha más que cualquier viral de gatos bailando.

¿Quieres salir del anonimato digital?

Si estás por aquí cerca y tienes un pequeño negocio, una marca o simplemente una buena idea, deja de ver los toros desde la barrera. Da el paso. Te ayudo a ponerte delante y contar tu historia sin miedo al ridículo. Que de eso, ya te digo yo, tenemos todo controlado.

Y si quieres curiosear más en serio, échale un ojo a la web oficial de la plataforma. Y luego me cuentas si no te pica el gusanillo.

Esto va de personas, de conectar, de hacer el día un poco menos gris. Y oye, si encima vendes más o te haces viral, mejor que mejor.

Vamos a contar lo que haces. Pero bien contado.

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