No lo niegues. Has abierto «esa» app con la excusa de ver solo un vídeo y, sin darte cuenta, han pasado 47 minutos, se te ha enfriado el café (dos veces), y ahora sabes cómo baila un contable de Cuenca. No es magia. Es **dopamina digital servida a la carta** en forma de clips de 15 segundos.
Lo llaman entretenimiento, pero a estas alturas ya deberíamos hablar de estudio antropológico. La app del icono negro y la nota musical ha cambiado la forma en la que nos comunicamos, vendemos, y entre tú y yo… también ha cambiado los domingos por la tarde.
¿Has oído hablar de scrollofilia?
**No es una enfermedad diagnosticada** (todavía), pero todos la sufrimos a nuestra manera. Pulsar, hacer scroll, pasar al siguiente. Es hipnótico. Y si encima tienes un algoritmo que se conoce tus gustos mejor que tu ex, apaga y vámonos.
La clave está en la personalización extrema. No es casualidad que tras mirar un vídeo sobre tartas de queso, te salgan tres más, uno de entrenamiento para bajar los michelines, y otro sobre cómo vender pastelería online. Esto no va de suerte: va de datos recogidos, patrones de comportamiento y una precisión quirúrgica para tenerte enganchado con lo que quieres ver… antes incluso de querer verlo.
Esto ha hecho que pequeños creadores con carisma, empresas locales con gracia y hasta tu vecino del quinto puedan convertirse en virales si tienen lo que hay que tener: **un mensaje auténtico, fresco y que dé en el sitio justo del cerebro.**
¿Quieres vender? Aprende a entretener
No hay mejor momento para lanzar un mensaje que cuando la gente no espera recibirlo con una intención publicitaria. En ese terreno tan fino es donde los negocios están sacando oro. Porque ya no se trata de empapelar la red con tu logo y tu teléfono. Se trata de entrar de puntillas en el salón del espectador, hacerle soltar una carcajada o una lagrimita… y entonces, solo entonces, ofrecerle algo.
Piensa en cómo te entran a ti. ¿Con pancartas o con historias? Exacto.
**Crear contenido útil y entretenido** ha dejado de ser una opción. Y la buena noticia es que no hace falta tener un equipo de producción de Hollywood. Solo necesitas conocer a tu cliente, tener algo interesante que decir… y saber cómo contarlo sin parecer otro anuncio más que se puede saltar con un clic.
De hecho, la propia plataforma ofrece herramientas de publicidad y análisis bastante completas si decides que ya es hora de jugar más en serio en el tablero digital. Pero si no estás para invertir aún, los vídeos orgánicos bien trabajados siguen siendo el mejor cartel del barrio.
Esto solo va a ir a más (quieras o no)
Con una audiencia que crece como levadura de pan casero y un algoritmo que parece sacado de una novela de ciencia ficción, esta forma de consumir contenidos se va a quedar un rato. Y mientras otros se lamentan de cómo han cambiado las cosas, tú puedes coger la ola. O seguir mirando desde la orilla cómo pasan las oportunidades.
¿Que es cosa de críos? Díselo al fontanero que cerró el mes lleno gracias a su vídeo explicando cómo evitar que el calentador explote. ¿Que no es para empresas serias? Pregúntale a esa clínica que ahora tiene lista de espera de dos semanas desde que su auxiliar se marcó un tutorial viral sobre cómo no morir al sacarte una muela del juicio.
Esto va de atención. Y si no tienes la suya, estás fuera del radar.
Así que deja la excusa, dale al play, y empieza a hablar su idioma.
¿Estás harto de verte solo deslizando vídeos de otros mientras tus ideas siguen en espera? Si eres emprendedor, profesional independiente o empresa local y quieres que te vean, que te escuchen y que tus vídeos no sean como un flyer en una tormenta… estás perdiendo tiempo de oro.
Ponte en contacto y te enseño cómo usar este canal para que no solo te vean, sino para que te recuerden. Da igual si vendes pan, perfumes o asesorías fiscales. Todo se puede contar de forma entretenida si sabes cómo jugarlo.
Y si no sabes por dónde empezar, empieza por escribirme. Porque aquí no se venden promesas, se construyen historias que venden.
