Cuando el scroll se convierte en una droga dulce

Hay días que lo último que necesitas es un empujón, y aún así una pequeña pantalla consigue dejarte con la mandíbula desencajada del asombro o soltando una carcajada en medio del silencio habitual de tu salón. Esto no va de postureo, ni de cosas bonitas. Va de esa sensación pegajosa y eléctrica que te deja el vídeo que acabas de ver.

Y sí, lo sabes. Sabes que te digo la verdad. Te has chupado media hora viendo vídeos cortos sin darte cuenta, con esa mezcla de culpa y adicción que tiene el entretenimiento bien servido.

La magia de lo inmediato: lo breve si bueno… te atrapa

Di lo que quieras, pero hay que reconocer el mérito de quienes entienden cómo funciona tu atención. A día de hoy, pocas cosas compiten con la intensidad fugaz y espontánea de los vídeos verticales. No hace falta presentación ni contexto. En menos de lo que canta un gallo, ya estás dentro de una historia.

Esto es parte de lo que convierte ciertos contenidos en gasolina emocional con la que mucha gente empieza la mañana o termina la noche. Aplicaciones móviles, creadores con chispa, y un algoritmo que parece leer lo que te apetece antes incluso de que lo sepas. Inteligencia artificial servida con sal y pimienta de humor, belleza o drama.

Y si no me crees, échale un ojo a este vídeo que ha dado la vuelta al mundo (tranquilo, no tienes que salir de esta página):

No es solo entretenimiento: es emoción cruda

Hay un momento —muy corto, muy íntimo— en el que dejas de mirar y te dejas sentir. Ahí ocurre la magia. Esa parece ser la especialidad de algunos creadores. Gente que con 15 segundos revuelve más que muchas películas enteras. Porque lo hacen sin filtros, sin esa distancia plástica que muchas veces aburre.

Muchos dicen que todo esto es superficial, que solo es ruido. Entiendo el argumento, pero no lo comparto. Hay días en los que unos pocos vídeos intensos y genuinos te ayudan más que una charla motivacional de las de toda la vida. Y no pasa nada por admitirlo.

Además, cada vez más marcas y perfiles usan este formato también para formar, hacer reír, defender ideas o simplemente mostrar el lado humano de una historia. La mezcla de autenticidad, creatividad y rapidez es una receta potente.

¿Y tú, de qué lado estás?

No hace falta ser un influencer con millones de seguidores para crear o disfrutar de un contenido que enganche. Puedes quedarte mirando desde la barrera o poner el pie dentro del ruedo. Sea como sea, ignorar lo que está ocurriendo con este tipo de formatos es un suicidio digital para cualquiera que quiera conectar con personas.

Vale también para negocios. Para pequeños creadores. Incluso para marcas grandes que todavía juegan en modo analógico. Si no estás donde está la atención, no existes. Así de sencillo y así de brutal.

En serio, aún estás a tiempo de visitar el sitio oficial y explorar el fenómeno que está cambiando la forma de comunicar. Ya no hablamos de futuro, hablamos del presente más crudo y directo.

¿Quieres hacerlo bien? Empieza por mirar bien

No necesitas grandes cámaras, ni un equipo de edición de Hollywood. Lo que necesitas es una idea, un momento genuino y el valor para mostrarlo tal cual. Esa es la clave. Lo demás es repetición y chispa. Porque a estas alturas, el que no destaca, se pierde en el timeline infinito de la nada.

Así que si estás por aquí, en el entorno local, con ganas de potenciar lo que haces (ya sea pan, yoga, vinos o coaching), no te duermas. Escucha esto: puedo ayudarte a crear contenido que atraiga, emocione y retenga. Sin humo, sin tonterías, sin postureo. Escríbeme y lo hablamos.

Y ahora dime… ¿cuántos vídeos como el de arriba puedes ver sin sonreír?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio