Te metes en Instagram y parece que todos han salido del mismo molde. Los mismos filtros, las mismas frases huecas, las mismas poses de «mírame, pero no demasiado». Y tú te preguntas cómo destacar, cómo convertir ese puñado de publicaciones en algo que realmente conecte con la gente. Que no sea solo otra cuenta bonita. Pues bien, si estás cansado de ser uno más del montón, sigue leyendo. Esto no va a ser otro manual de marketing digital. Esto va de hacer las cosas con intención y con narices.
No tienes que gustar a todos, pero sí conectar con los tuyos
El peor error que se puede cometer es intentar gustarle a todo el mundo. En Instagram, como en la vida, o te posicionas o te disuelves como azucarillo en café caliente. ¿Tienes una tienda de barrio en Madrid? ¿Vendes camisetas con mensaje o llevas un restaurante familiar? Da igual cuál sea tu actividad, lo importante es que tu perfil respire tu esencia. Si te escondes detrás de un escaparate genérico lleno de frases de autoayuda de Mr. Wonderful, la gente lo huele y se larga. Y con razón.
En lugar de eso, céntrate en **crear publicaciones con alma**, que digan algo. Enseña el proceso si fabricas algo, muestra a tus clientes si tienes una tienda física, cuéntalo como lo contarías en la barra del bar a un colega. Eso sí, bien contado. Instagram no es un blog, pero tampoco es un escaparate vacío.
Los algoritmos no son tu enemigo, la indiferencia sí
Muchos se quejan de que la visibilidad ha bajado, de que los «likes» ya no son lo que eran, y de que hace falta pagar para destacar. Y en parte es cierto. Pero también es cierto que si no logras detener el pulgar en la pantalla, el algoritmo te va a dar la espalda más rápido que tu ex el día que le dijiste que querías espacio.
Entonces, ¿qué hacer? **Publica contenido que invite a quedarse**, que provoque una reacción, aunque sea una carcajada o un «anda, qué majos estos». Juega con los títulos, con los formatos, con el humor. Usa el vídeo, lo cotidiano, lo imperfecto. No necesitas una cámara de la NASA para grabar algo que funcione. Lo que necesitas es intención y saber a quién te diriges.
Mira este ejemplo, directo desde la fuente. Dale al play sin salir de esta página y dime si esto no tiene más fuerza que cualquier plantilla prefabricada:
¿Ves eso? Gente real haciendo cosas reales. No hay pose, no hay filtro que valga. Solo coherencia, autenticidad y un mensaje claro. Eso es lo que funciona hoy.
Aprende de los mejores, pero no los copies
Está bien observar. Ver lo que hacen otros que están donde tú quieres estar. Pero cuidado con convertirte en una copia barata. Porque la gente no sigue a los que imitan, sino a los que se atreven a mostrarse con un sello propio. Y eso, amigo mío, se entrena pero sobre todo se decide. No vas a ser diferente cayendo bien, vas a serlo siendo tú. Y cuanto más honesto sea tu contenido, más diferencia marcarás respecto al resto.
¿Quieres mejorar cómo usas esta red para tu marca? Entonces échale un vistazo al centro de recursos oficiales de empresas en Instagram; no digo que lo sigas al pie de la letra, pero al menos conocer las reglas del juego no viene mal para poder saltárselas con estilo. También puedes aprender del comportamiento del algoritmo actual para entender cuándo y cómo publicar.
Y no lo olvides: lo técnico te ayuda, pero el alma del contenido es lo que marca la diferencia.
¿Estás en Madrid, tienes un negocio y crees que estás desaprovechando lo que podrías generar con un buen contenido en esta red social? Pues **escríbeme. Busca ese enfoque canalla pero eficaz que le falta a tu comunicación**. Vamos a inventar juntos algo que no pase desapercibido. Que pare el pulgar. Y que genere algo más que me gustas: clientes, comunidad, conexión. Pero solo si estás dispuesto a dejar la pose y currarte algo con intención real.
¿Quieres eso? Perfecto. Te espero con ganas.
