Lo que nadie te cuenta sobre cómo enganchar al personal con una pantalla

Vamos a ver, tú puedes tener el mejor producto del mundo, que si no sabes cómo mostrarlo, vas vendido. Eso es así. Da igual cuántos años lleves en tu negocio. Si no sabes enganchar con tus publicaciones, el esfuerzo es en balde.

Hace tiempo podías salir con una foto en la revista del barrio, pero hoy quien manda es lo que pasa en esa red social donde todo es perfecto… o parece. No te preocupes, no te voy a vender magia, que para eso ya hay influencers. Pero sí algo que tú puedes hacer: hacer que la gente se quede a verte. Y eso, amigo mío, sí que es oro puro.

¿Qué es lo que realmente hace que alguien pare el dedo mientras hace scroll?

No es la calidad de la foto. Tampoco el filtro. Ni siquiera si sales tú, tu gato o tu coche nuevo. Lo que engancha es eso que se cuenta sin querer contarlo, lo que se dice sin palabras.

Las redes sociales, y sobre todo esa red que empieza por «I», viven de la emoción, de la conexión. Da igual si vendes zapatillas o asesoría logística. Si sabes transmitir, la gente te sigue. Si te siguen, te escuchan. Y si te escuchan, adivina qué: puedes vender sin tener que estar vendiendo.

Déjame que te enseñe un ejemplo real y potente de lo que te estoy contando, sin tópicos ni postureo:

¿Lo has visto? No hace falta explicar mucho más. La mirada, el ritmo, el texto. Está todo pensado para que no puedas mirar otra cosa. Eso, amigo, es comunicar.

Vale, pero yo tengo un negocio normal, ¿qué hago con esto?

No hace falta que bailes, ni que salgas con un batido de proteína. Pero necesitas contar tu historia. Necesitas mostrar desde dentro. Porque la gente no se engancha a lo que vendes, sino a por qué lo vendes.

¿Llevas veinte años arreglando zapatos? Ha llegado la hora de enseñar ese arte. ¿Eres un abogado que ayuda a autónomos? Graba vídeos con consejos que no parecen sacados de un BOE. Muéstrate humano, natural, con fallos de vez en cuando.

¿Y si no sabes por dónde empezar? Muy sencillo: coge el móvil, piensa en alguien que te pregunta por tu negocio en el bar, y graba como si le respondieras. Sin guiones, sin tripodes. Real como la vida.

¿Y si tengo competencia?

Mucho mejor. Porque si hay competencia, hay mercado. Pero ojo, que en redes la competencia aburrida no vende nada. Y si tú cuentas las cosas como son, ganas.

Además, ¿sabes qué pasa si lo haces bien? Que no tienes ni que estar mirando a cada hora cuántos «me gusta» o seguidores tienes. Porque el negocio viene solo. Las ventas llegan solas. Porque quien ha conectado contigo, ya confía. Y si confía… te compra, te recomienda, te comparte.

Un pequeño secreto entre tú y yo: Instagram tiene una sección oficial de ayuda por si acaso te pierdes entre botones. No va a hacer el trabajo por ti, pero ayuda a entender qué está funcionando y qué no.

Así que, deja de pensar tanto y empieza. Da igual si no tienes luces LED ni un móvil último modelo. Lo importante es estar, ser diferente y no sonar como un catálogo de ofertas barato. La naturalidad vende. Y mucho. Más de lo que piensas.

Empieza con lo que tienes, desde donde estás. Da ese primer paso, porque si no lo haces tú, te aseguro que lo hará tu competencia.

¿Trabajas en Madrid o alrededores? Pues ya estás llamando, que si estás buscando ayuda para poner tu negocio en el mapa —no en el de Google, en el que ve la gente—, yo puedo echarte una mano. Vamos, contáctame antes de que otro lo haga y te robe ese cliente que busca justo lo que tú haces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio