Si todavía crees que subir una foto con tu café templado va a reventar de likes tu cuenta, estás viviendo en 2012. Las cosas han cambiado. Ahora todo va más de conectar, de contar algo con chispa, de dejar poso, de que cuando alguien te vea se le quede tu mensaje grabado en la cabeza como cuando te metes una canción hortera y no puedes sacártela en semanas.
La realidad es sencilla y cabrona: mientras tú sudas eligiendo filtros, otros ya están facturando con la cámara frontal y media idea loca. ¿Por qué? Porque saben lo que hacen. O al menos, lo simulan muy bien.
El poder de una historia que no parezca anuncio
Para conectar con la gente en redes, especialmente si tu negocio requiere visibilidad, tienes que empezar contando historias, no sermones. Cuéntame qué te pasó ayer cuando casi se te cae el café en el teclado, pero hazlo de forma que yo lea eso y piense: «¡Ey! A mí también me pasa».
Y aquí, mi querido lector, es donde entra el potencial de lo audiovisual en tu estrategia. El vídeo manda. Y no hablo de grabarte bailando. Hablo de humanizar, de mostrar procesos detrás de la cortina, de enseñar con honestidad, y sí, un pelín de gracia también.
Mira este vídeo: directo, sin parafernalias, y engancha en segundos.
¿Ves? Esto no va de ser perfecto, va de causar impacto. La clave está en los primeros segundos. ¿Tu vídeo es una siesta o una bofetada de realidad simpática? Porque lo segundo vende, lo primero aburre hasta al algoritmo.
No necesitas miles de seguidores, necesitas intención
Ni te flipes con los seguidores ni pagues por bots en páginas chungas. Lo que necesitas es una estrategia de contenidos que hable el idioma real de la gente que quieres atraer.
¿Tienes una clínica de estética?, muestra lo que nadie muestra. ¿Vendes pan artesanal?, enseña cómo amasas tú con cara de lunes por la mañana. La naturalidad bien contada se hace viral. Y si ya lo acompañas con una buena canción y subtítulos –porque sí, muchos ven los vídeos sin sonido–, mejor que mejor.
De hecho, en esta guía sobre cómo crear vídeos para RRSS te explican cómo sacarle partido al formato vídeo sin parecer un telepredicador digital.
Y ahora tú: ¿vas a seguir publicando sin ton ni son?
Es momento de sentarse y hacer que tu presencia en redes sociales deje de ser un bingo con memes y pase a ser una herramienta decente de captación de clientes, ventas o visibilidad, según lo que te mueva.
¿Tienes una tienda, consultas, ofreces servicios locales? Genial, porque ahí hay chicha. No tienes que apuntar a miles en todo el país, tienes que convertir a ese puñado que pasa por tu escaparate digital todos los días y no les estás diciendo absolutamente nada nuevo.
Así que si estás en el ajo de vender, crecer o simplemente destacar, mueve ficha. Deja de seguir cuentas de perros graciosos y aterriza lo que te digo: el vídeo, bien hecho, atrapa. Pero no uno cualquiera, uno con intención, con tu sello, con un guión que no parezca guión.
Tienes un móvil en el bolsillo capaz de grabar en mejor calidad que muchas productoras de antes. Y tú sin sacarle jugo por miedo a hacer el ridículo. Pues oye, peor es no hacer nada.
Hazlo. Publica. Y si no sabes, busca a alguien que lo haga por ti. Pero no sigas haciéndote invisible mientras otros se comen los likes, los mensajes y, sí, también tus posibles clientes.
¿Tienes un negocio en tu ciudad o tu barrio? Contacta conmigo y te echo un cable. No más vídeos sin alma ni publicaciones que solo ve tu prima la del pueblo. Es hora de convertir tu perfil en el mejor escaparate de lo que haces. Mira el vídeo otra vez, piensa en el tuyo… y ¡empezamos!
