Te ha pasado. Entras a mirar un vídeo rápido, solo uno. Y cuando te quieres dar cuenta, ha pasado una hora. ¿Qué clase de hechizo tiene esta aplicación? Da igual que estés desayunando, en el baño o fingiendo atender a una reunión por Zoom. Una vez entras, ya no sales igual.
Una droga de bolsillo con la que nadie quiere rehabilitarse
La cosa es seria. Cada vídeo es una bomba de dopamina disfrazada de cosas aparentemente chorras: gente bailando, trucos caseros, recetas imposibles en tres pasos, reflexiones que te hacen reír, llorar o cuestionarte tu existencia… Todo a golpe de dedo. Y lo más loco: lo hace cualquiera, desde cualquier parte. Desde tu vecina hasta un chaval de catorce años con más talento que la mitad de los creativos de televisión.
No es casualidad. Hay un trabajo brutal por detrás para que te quedes allí dentro el máximo tiempo posible. El algoritmo no es una fórmula mágica, es una bestia que te conoce mejor que tú. Sabe lo que te gusta, lo que aborreces y hasta lo que te da risa vergonzosa. Por eso engancha. No hay democracia en este tipo de entretenimiento. Hay puro deseo satisfecho a cada swipe.
De pasatiempo a oportunidad de oro (si sabes jugar bien tus cartas)
Claro que hay mucho más que diversión. Hay negocios facturando fuerte gracias a esos vídeos de 15 segundos. Marcas que jamás habrían tocado una red social se están tirando de cabeza en la piscina porque quien no está visible aquí es invisible allá fuera. Influencers, creadores de contenido y empresas pequeñas se están haciendo un hueco que vale oro solo aprendiendo a contar bien lo suyo.
¿Y tú qué haces mirando cómo los demás lo consiguen, mientras tú sigues subiendo fotos planas a Instagram o esperando que Facebook vuelva a ser relevante algún día? Esto va de adaptarse, y si no te metes ya, te vas a quedar viendo cómo los demás se lo comen todo mientras tú sigues pidiendo likes a tus amigos.
¿Miedito? Mejor ponte las pilas
Esto no va de edad ni de ponerse a bailar como un crío (aunque si lo haces y se te da bien, adelante). Va de encontrar tu voz. Tu historia. Va de conectar con los de tu tribu. Porque te digo una cosa: hoy tienes en tus manos una herramienta gratis que, bien usada, puede poner tus ideas en el mapa. Eso no se tenía antes. ¿Lo vas a desperdiciar?
Toma nota: empieza por observar. Mira qué hacen los que lo están petando de verdad. No copies, pero inspírate. Luego, crea. Prueba formatos, habla con tus palabras, sé real. Y publica. Pero no una vez al mes. Aquí hay que estar presentes. Como en la vida misma, si no haces ruido, nadie te oye.
Si te preguntas por qué esta plataforma lo está rompiendo, puedes echar un vistazo tú mismo. Ya verás por qué tiene a medio planeta enganchado.
¿Y tú? ¿Vas a mirar o vas a jugar?
Si tienes un negocio local, una marca personal o simplemente una buena historia que merece ser contada, estamos para echarte una mano. Desde estrategias de contenido, hasta la gestión de tu presencia digital, hacemos que tu mensaje no suene como todos los demás. ¿Quieres destacar de verdad? Entonces escribe, que lo bueno empieza cuando dejas de mirar y decides actuar.
