Estás tan tranquilo, a punto de entrar en tu web, en tu zona de cliente, o de realizar una compra, y… ¡pum! La pantalla escupe un mensaje que suena a chino: Error de petición (código: 400). Y claro, te quedas con cara de idiota, porque nadie te enseñó que esto podía pasar.
Este artículo no lo escribo para programadores con cinco másters. Lo escribo para ti, que lo único que quieres es que las cosas funcionen cuando te sientas delante del ordenador. Vamos a poner las cartas sobre la mesa y entender por qué demonios aparece ese mensaje y, sobre todo, qué narices puedes hacer.
¿Qué es ese dichoso error 400 y por qué parece que el mundo se ríe de ti?
Vale, el error 400, también llamado Bad Request en inglés, es como pedirle al camarero una caña y que él entienda que quieres invadir Polonia. En términos algo más técnicos, el navegador le ha hecho una petición a un servidor pero lo ha hecho tan mal que ni el servidor sabe qué contestarle.
Pueden pasar muchas cosas para que ese mensaje fastidie tu tarde:
- Una URL mal escrita (como cuando pones dos «www» porque tienes prisa y cerebro offline).
- Cookies corruptas. Como esas galletas que parecen buenas pero están duras como piedra.
- Errores al enviar formularios porque has tocado más de lo que debías en el teclado.
- Problemas con tu navegador (sí, el Chrome también se cuelga, no solo el Explorer).
Y aquí viene lo mejor: no siempre es culpa tuya.
Soluciones para que dejes de gritarle al PC en arameo
Después de muchas broncas con la pantalla, he recopilado algunos trucos que pueden ahorrarte tiempo, lágrimas y paciencia:
- Revisa la dirección web que has escrito. No te rías, pasa más de lo que crees.
- Borra la caché y las cookies. Sí, tendrás que volver a meter tu usuario y contraseña como en 2004, pero muchas veces esta chorrada arregla el lío.
- Prueba en otro navegador. Si usas Safari, prueba con Firefox. Si usas Firefox, prueba con Chrome. Si usas Explorer… bueno, tú sabrás por qué sigues ahí.
- Reinicia el router. No sé qué magia negra hay ahí, pero a veces funciona.
- Comprueba si el problema es general. Puedes usar webs como esta herramienta para saber si la web que intentas visitar está caída para todo el mundo o solo para ti.
No hace falta que entiendas todo lo técnico. Lo importante es que sepas por dónde huelen los tiros y no te vuelvas loco. Y si eres de los que tiene una tienda online o una página seria, más te vale prestar atención, porque esos errores pueden espantar a tus clientes como si les hubieras puesto música de reguetón a las tres de la mañana.
Y si es tu sitio el que está dando errores… ponte las pilas
Aquí viene lo divertido. Si gestionas una página y ves que tus usuarios no pueden ni registrarse, ni comprar, ni mirar tus contenidos porque todo da error, te estás disparando en el pie.
Los navegadores y las conexiones cambian que da gusto, y si tu web no está preparada para hablar en su mismo idioma, los errores 400 te pasarán por encima como una apisonadora. Y el cliente no va a esperar. Se va. Con ese dinero que no ganarás tú.
Pide ayuda. Un técnico, un desarrollador web, o alguien que sepa más que tú. En serio. Solo un loco pilotaría un avión sin saber leer los botones del panel. Tú, igual. No improvises si no quieres estrellarte.
¿Te salen errores en tu web y ya te está empezando a doler el ojo izquierdo?
Tranquilo, que para todo hay solución menos para la mala leche cuando las cosas no van. Si estás en España, si tienes una web que no quieres perder porque no te apetece tirar al traste el trabajo de meses o años, aquí estamos.
Pídeme ayuda. Revisamos, analizamos, corregimos y te explicamos lo que está pasando sin palabras raras ni cobros sorpresa. Esto no es una inmobiliaria.
No dejes que un error 400 decida quién entra o no en tu página. Decide tú.
Aquí tienes más información técnica si eres de los que necesita saber hasta el último tornillo.
Y si ya estás frito, contacta conmigo y lo vemos juntos. Que nadie se quede sin vender ni navegar por una pandilla de números cabreados.
