¿Alguna vez te ha pasado que vas tan tranquilo por la red, haces clic inocente en un enlace o rellenas un formulario, y de pronto… ¡zas! Mensajito inquisidor que no entiende ni su madre: Error 400 Bad Request.
Y claro, tú te quedas con cara de «yo solo quería ver la página, no lanzar un misil». Pues bienvenido, amigo o amiga, al club de los navegadores juzgones que no perdonan ni un fallo de sintaxis. Pero no te preocupes, que hoy vamos a ver por qué pasa esto y, más importante todavía, cómo hacer que desaparezca sin invocar rituales ni sacrificar el router.
¿Qué demonios quiere decir ese error de «petición incorrecta»?
El famoso Error 400 es el equivalente digital de entrar en una ferretería pidiendo «una cosa que se enchufa pero también se atornilla, aunque no sé bien cómo se llama». El servidor, que no está para partirse de risa con tus ocurrencias, responde seco: «no entiendo lo que me estás pidiendo, colega».
Lo que está ocurriendo es que el navegador ha enviado una solicitud que al servidor le parece mal construida o directamente inaceptable. Esto puede suceder por cosas tan tontas como una URL mal escrita, cookies que están más podridas que una manzana de hace un mes, o porque has llenado un formulario y enviado datos que no cuadran ni con escuadra.
¿Lo peor? Que a veces la culpa ni siquiera es tuya. A veces, el problema viene del lado del servidor. Sí, esos también se equivocan, aunque aparentan ser máquinas perfectas que nunca fallan.
Cómo solucionar el dichoso error sin tirar el ordenador por la ventana
Antes de entrar en pánico o buscar a Siri para que te saque de esta, aquí tienes unos pasos que suelen funcionar (y no implican invocar a un exorcista tecnológico):
- Recarga la página: Sí, parece una chorrada, pero a veces todo se arregla con una recarga de toda la vida.
- Revisa la dirección: Una letra mal, un espacio de más, una tilde donde no toca… y ¡pum! Error. Asegúrate de que la URL esté bien escrita.
- Borra cookies y caché: Si tu navegador guarda más archivos que la casa de una abuela, puede que haya datos corruptos causando el error. Límpialo —que sienta bien—.
- Prueba desde otro navegador: A ver si va a ser tu Chrome ofuscado o tu Firefox gruñón el que tiene el día cruzado.
- Contacta con el responsable de la web: Si todo esto falla, no te líes más. Igual es el sitio el que tiene un problemón y tú te estás complicando la vida sin motivo.
Te lo explica mejor este vídeo (sin moverte de aquí)
No todo está perdido, y menos si eres de aquí cerca
Estas cosas dan rabia, no lo vamos a negar. Pero lo bueno es que tienen solución. Si usas tu web para vender, para decorar, para conseguir clientes o simplemente para contar lo que haces, no puedes permitir que errores como este espanten a tus visitas como si vieran al Yeti.
Si estás en nuestra ciudad y necesitas resolver esto en condiciones, con alguien que no te mire raro cuando le digas «me sale una cosa de petición mala», aquí estamos. Somos de carne y hueso, hablamos claro y no vendemos humo digital del caro. Solo resultados visibles. Escríbenos —o mejor— ven a vernos y nos tomamos un café mientras arreglamos tu parte de internet.
