No has llegado aquí por casualidad. Algo dentro de ti sabe que si no te ven, no existes. En esta era donde todo entra (y se queda) por los ojos, hay un sitio que es el escaparate de los que no necesitan gritar: ese sitio es la red social de los que venden sin parecer vendedores.
Lo que enseñas, vende. Lo que callas, desaparece.
Nos han contado durante años que la calidad se vende sola. Una mentira bonita. La realidad es otra: si no estás presente en el sitio donde la gente pasa horas deslizando, curioseando y cotilleando, entonces no existes.
¿Conoces a alguien que tenga algo interesante que decir, pero que no lo muestra nunca? Pues en este mundo digital, es como tener una tienda sin escaparate. Puedes gritárselo a los vecinos, pero si no pones algo bonito y provocador en el cristal, nadie entra.
Mostrar cómo lo haces es más potente que decir lo bien que lo haces.
El algoritmo no tiene corazón, pero premia a los valientes
¿Recuerdas cuando todo era a base de texto? Ahora manda el vídeo. Las imágenes mueven, pero los vídeos accionan. Y si todavía no has cogido la costumbre de grabarte, te diré esto: no hacerlo te está costando clientes. Así de claro.
Pero ojo, no se trata de subir cualquier cosa. Se trata de provocar, de hacer que quien te ve diga: «quiero más de esto». Y ahí es donde el formato corto entra rompiendo puertas. Es ágil, directo y tiene ese punto de cotilleo que tanto gusta. Como este reel que te dejo aquí, que lo dice todo sin decirlo:
Ese vídeo solo dura unos segundos, pero te da más credibilidad que cuarenta párrafos hablando de lo bueno que eres. Porque la autoridad se construye demostrando, no explicando.
No es cuestión de seguidores, es cuestión de impacto
Mucha gente se agobia con los números. Que si pocos me ven, que si tengo pocos likes, que si nadie comenta… y lo que no entienden es que esto va de conexión, no de aprobación. Vale más que tu mensaje le llegue a cien personas y diez escriban o compren, que tener diez mil zombies que solo hacen scroll.
Utiliza las herramientas que tienes a mano: las historias con preguntas, los directos para mostrar lo que haces, los stories para contar hasta lo que no parece importante, porque ahí está la magia: en hacerlo humano.
Y si crees que esto es solo para influencers o gente joven, te equivocas. Es para cualquiera que venda algo, incluso aunque no sepa que lo está vendiendo.
No se trata de postureo, se trata de presencia. El día que entiendas eso, empezarás a vender más sin ir detrás de nadie. Ellos vendrán a ti. Porque lo que haces lo verán, lo desearán. Y lo querrán ahora.
Eso sí, solo si decides enseñar que estás aquí.
¿Eres de los que todavía no aparece? Pues llama.
Si tu negocio está en tu barrio pero tú no apareces ni por casualidad en las pantallas de tus vecinos, tenemos un problema. Pero tiene arreglo, y sabes dónde encontrarme.
Es en serio. Da el paso y deja de esconderte. Porque lo que no ve el cliente, lo compra otro.
