Haz esto y dispara tu visibilidad sin pagar un euro

Si aún sigues pensando que hacerte visible es cosa de algoritmos, es que no sabes jugar con las reglas del juego. Y lo mejor de todo —y esto te lo firmo donde quieras— es que las reglas las pones tú, si sabes cómo captar atención, generar conversación y provocar acción. La mayoría está ahí haciendo muecas bonitas sin entender que lo importante no es gustar… sino quedarse en la cabeza del otro. Para bien o para mal.

El error más común: intentar caer bien

Entras a tu cuenta, posteas una foto cuidada, pones un texto de buena persona, etiquetas lo justo, y encima te preocupas por el feed. Muy bien. Y luego te preguntas por qué nadie interactúa contigo. El problema no es la estética, es la falta de impacto. Si no dices algo que moleste un poco, que haga pensar, que obligue a mover el pulgar hacia arriba, da igual que uses filtros de revista: eres uno más entre miles.

Mira lo que hacen bien los perfiles que lo petan. No es solo lo que muestran, es cómo lo cuentan. Tiran frases con gancho, le dan voz a lo que otros callan y lo hacen sin pedir perdón. Justo por eso consiguen lo que Instagram valora: retención, conversación y movimiento. Así que deja de buscar el hashtag perfecto y ponte a hacer que te lean hasta el final.

Habla como hablas, no como escribes

Uno de los errores más antipáticos es sonar como folleto de dentista. Formal, correcto… y aburrido a rabiar. ¿De verdad crees que alguien se queda a leerte cuando pareces redactado por un robot? Aprende esto: las redes no son un currículum online, son una barra de bar. La gente viene a chafardear, reírse un poco, aprender cosas útiles y, si acaso, a seguir a alguien que no parece un vendedor de aspiradoras.

Esto no va de algoritmo, insisto. Va de personas. Habla como hablarías en la calle, mete coletillas si te da la gana, y cuenta cosas que interesen, no que te hagan parecer listo. Deja de escribir como si estuvieras presentando un fondo de inversión. Si quieres ejemplillos rápidos, échale un vistazo a cómo se mueve la gente que lo hace orgánico de verdad. Y no me vengas con que «ellos tienen muchos seguidores»… Porque los tuvieron poco antes de hacerlo bien.

Usa el vídeo con conciencia (y un poco de arte)

La reina de la pista ahora mismo es ella: la imagen en movimiento. Pero cuidado, que subir vídeos sin chicha es como invitar a una mariscada sin el marisco. El vídeo lo aguanta todo, sí, pero solo si entiendes que los tres primeros segundos deciden si te ven o te olvidan. Así que céntrate menos en la duración y más en el golpe inicial. Esa frase que rompe el ritmo cotidiano del espectador.

Para que veas por dónde van los tiros (y de paso te inspires un poco), te dejo aquí un vídeo que lo hace bien. No hace falta que te vayas a ningún sitio, te lo dejo embebido justo aquí. Dale al play, y luego seguimos hablando:

¿Ves por dónde voy? Movimiento + mensaje afilado = minutos de atención real. Haz más de esto, pero a tu estilo, sin copiar. Porque si no se nota que eres tú desde el primer segundo, el personal se va. Y rápido.

¿Vendes? Entonces cuéntalo, pero a tu manera

Lo peor que puedes hacer es disfrazar lo que haces. Si vendes, dilo. Si ofreces sesiones, cursos, asesorías o lo que sea, que se note. Pero no como un pesado que repite «mi producto» cada dos frases. No. Hazlo como hace la gente natural: con sutileza, humor y mucha verdad. Si lo que cuentas conecta, no hace falta empujar a nadie a comprar. Se lo agradecerán ellos, porque llegarás justo cuando necesitan eso que tú tienes.

Y recuerda, si estás en tu ciudad —pongamos que estás por aquí cerca—, déjate ver también fuera de la pantalla. Acude a eventos, monta talleres, colabora con otros. Pero sobre todo, que cuando alguien te busque en redes, encuentre algo que le sacuda un poco las meninges. Ahí está la clave.

¿Te has sentido identificado con lo que lees? ¿Quieres que lo veamos más a fondo, cara a cara, en tu negocio o en un café sin postureos? Pues escríbeme. Porque lo que haces puede tener más visibilidad de la que imaginas. Y no necesitas miles de euros. Solo saber qué decir, cómo decirlo… y tener claro a quién le estás hablando.

Hazlo diferente. Hazlo con alma. Y que lo vean.

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