Lo que nadie te cuenta sobre tu manía de mirar la vida a través del móvil

Te levantas por la mañana, abres un ojo, y antes de buscar las zapatillas o ir al baño ya estás deslizando la pantalla del móvil. Y si me dices que no, mientes sin sonrojarte. No pasa nada, no estás solo. La cosa es que mientras otros desayunan café con tostadas, tú te zampas stories de gente que no conoces pero a la que ya juzgas como si fueran del barrio. El mundo se ha convertido en una ventana vertical y tú estás pegado al cristal.

El escaparate perfecto, donde nadie enseña el almacén

Lo de las redes no va de mostrar, va de provocar envidia. Y en ese escaparate infinito lleno de gente con abdominales marcados y vidas editadas con filtros caros, tú estás ahí, comparando tu martes por la mañana con las vacaciones en Bali de una influencer que ni siquiera es de este país.

El problema no es mirar, sino creerse el cuento. Porque por cada publicación perfecta hay cientos de borradores eliminados y algún que otro ataque de ansiedad detrás del móvil. Pero eso no sale. No conviene. No vende.

Hazlo con cabeza, o te come el algoritmo

Si vas a vivir ahí dentro, al menos ten un plan. Porque esto no es un parque de atracciones, es una selva vestida de purpurina. Cada vez que publicas algo, cada vez que das ‘me gusta’, estás alimentando una máquina que decide lo que verás, lo que te gustará, y hasta lo que pensarás dentro de seis meses. Y nadie quiere eso… ¿o sí?

Hay quien lo ha pillado al vuelo y lo está usando a su favor. Desde negocios pequeños que han entendido el juego hasta artistas que se han colado en nuestros móviles sin pasar por televisión. La cuestión es: ¿vas a seguir haciendo scroll o vas a empezar a poner algo tuyo en esa pantalla?

No necesitas seguidores, necesitas intención

De nada sirve tener mil seguidores si lo único que consigues es que te deteste la vecina del quinto por parecer más feliz que ella. Aquí estamos para algo más. Si vas a estar en redes, púlsalas bien. Aprende cuándo publicar, con qué tono, a quién hablas. Usa herramientas, observa lo que funciona, pero sobre todo: no te conviertas en copia barata de algo que no eres.

Y si quieres sacarle provecho de verdad, entonces empieza por saber todo lo que puedes hacer con la plataforma. Hay más opciones de las que imaginas, pero no, no están en la foto del café con espumita perfecta.

Así que deja de mirar y empieza a crear. Y si necesitas ayuda para poner en marcha estrategias reales, cercanas y con sentido en redes sociales, aquí estoy yo, que no tengo filtro pero sí experiencia. Si estás por aquí cerca, pásate y lo vemos con un café (de los de verdad, no de los que van con hashtag). Llámanos y pon tu negocio local en el centro de la conversación, sin postureo, con intención.

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