Lo que nadie te cuenta sobre conquistar a tu audiencia con vídeos

Hace tiempo que los vídeos se han convertido en ese gancho imposible de ignorar. Y sí, no hablo de los típicos vídeos de gatitos o del sobrino haciendo monerías. Hablo de esos contenidos que atrapan, que detienen el dedo a medio scroll y que, sin darte cuenta, te dejan cinco minutos enganchado. Porque si hay un lugar donde eso pasa una y otra vez, ese es Instagram, el coloso visual donde quien no brilla, desaparece.

Tu escaparate también tiene que gritar «mírame»

Mira, no nos vamos a andar con paños calientes. Si tienes un negocio, da igual si vendes zapatos, servicios legales o haces masajes tailandeses con piedras calientes. Tu presencia en redes importa. Y no vale con estar por estar. Porque si tu perfil da más pereza que leer las instrucciones del Ikea, es normal que nadie le preste atención.

Los vídeos bien hechos, esos que cuentan algo en los primeros tres segundos y que consiguen que el que los ve no quiera irse, venden. Y no es magia. Es estrategia, creatividad y, sí, un pelín de descaro.

¿Necesitas ideas? Piensa en esto: ¿qué quiere ver tu cliente antes de sacarse la tarjeta? Exacto. Quiere ver lo que haces, cómo lo haces y por qué tú y no otro. Grábalo. Hazlo corto. Que se note que entiendes lo que estás vendiendo. Y luego súbelo. Así es como se empieza a jugar bien.

No intentes gustar a todo el mundo (spoiler: no vas a conseguirlo)

Uno de los mayores errores que veo cada día en este mundo digital de egos sobredimensionados es intentar ser «para todos». Y, sinceramente, eso es como echar colonia en un vertedero y esperar que huela a lavanda. Instagram no es para tímidos; es para los que tienen algo que decir y lo dicen bien, sin pedir perdón.

Déjate de filtros ñoños y frases motivacionales recicladas. Si vendes algo, dilo claro. Si ayudas a solucionar un problema, muéstralo. Muestra tu historia, tu proceso, tu verdad. El que conecta contigo es porque ve algo auténtico, no un robot que copia lo que otros hacen.

Y ahora ponte esto para verlo en acción. Dale al play sin salir de aquí:

¿Quieres clientes o seguidores que nunca te compran?

Mucha gente se obsesiona con los numeritos. Que si seguidores, que si likes, que si el alcance. Pero eso sirve de poco si no conviertes. Tener 10.000 seguidores que no te compran es como llenar una sala de conciertos con gente que no ha pagado entrada. Bonito, pero insostenible.

Empieza a ver tu perfil como una herramienta comercial. Optimízalo. Mide lo que funciona. Repite lo que conecta. Porque cuando publicas con intención, se nota. Y eso es lo que convierte gente que mira en gente que compra. Y al final, eso es lo que todos queremos, ¿no?

No sigas escondido detrás del botón de editar perfil. Si no te ven, no existes. Y si no impactas, no vendes.

Y ahora, si estás en mi zona (sí, tú, que tienes un negocio en esta ciudad gris pero encantadora), déjame decirte algo:

Si sientes que necesitas una buena patada creativa en el culo para sacar adelante tu presencia en Instagram, ponte en contacto conmigo. Trabajo con negocios locales que están hasta las narices de no destacar y quieren usar sus redes para algo más que posturear. Escríbeme y hablamos. Pero rápido, que solo tengo hueco para gente que va en serio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio