Como un escaparate que vende solo: sí, ese también lo puedes tener tú

No está el horno para bollos, lo sé. Pero si hay algo que sigue moviendo el cotarro, es eso que haces con el dedo pulgar como si fueras un DJ novato: deslizar de arriba abajo en tu móvil. Y hay una aplicación que se lleva la palma en eso. No, no hace falta que diga el nombre. Tú y yo sabemos perfectamente de qué estoy hablando. ¿Quieres poner a currar a esa red social para ti? Pues vamos al lío.

Haz que te vean sin salir disfrazado

Lo de salir bailando, enseñando morro de pato o mostrando tu taza de café con una frase motivadora ya está muy visto. Pero si sabes cómo utilizar bien esa ventanita digital, puedes conseguir que te tomen en serio, que te compren e incluso que te escriban sin tú rogar nada. El truco está en comprender para qué sirve de verdad.

¿Te suena la palabra engagement? Pues eso. Que cuando alguien te ve ahí, no solo le guste tu cara. Que también quiera hablar contigo, seguirte, y a ser posible, pagarte por lo que haces. Eso se consigue con tres cosas básicas: contenido que enganche, una historia que respire autenticidad y un poco de técnica para que el algoritmo no te tire a la cuneta.

Y no, no me vengas con que «mi sector es distinto» o «yo no tengo tiempo». Precisamente por eso, deberías estar ya publicando mejor. Los que lo han entendido, facturan. Los demás, siguen mirando cómo los otros se lo llevan calentito.

Publicar bien no es cuestión de suerte, es estrategia

Del mismo modo que no irías al trabajo con zapatillas de casa, no puedes presentarte en redes con cualquier cosa. Necesitas una estrategia clara. ¿Sabes qué quiere ver tu cliente? ¿Le estás hablando en su idioma o estás soltando paja por soltar algo? Una cuenta optimizada no es la más bonita: es la que consigue que compren, que escriban, que reserven. Y eso no se consigue por arte de magia.

El marketing de redes no es un extra. Es tu primer escaparate. La mayoría de tus futuros clientes no entran ya por la puerta de la oficina: primero te buscan ahí. Y como la primera impresión entra por los ojos, como el buen jamón, tu feed tiene que decir sin hablar: «Aquí hay alguien que sabe de lo suyo y no vende humo».

¿Tecnología? Hay. ¿Creatividad? También. Pero sobre todo, hace falta alguien que no se esconda tras filtros ni se quede esperando a que le descubran. Porque esto, amigo, va de moverse. De no quedarse quieto viendo cómo otros hacen lo que tú también podrías estar haciendo.

Por cierto, si estás empezando, te recomiendo echar un vistazo a este recurso oficial que te explica cómo optimizar tu perfil y utilizar el contenido visual de manera inteligente. No hace falta ser un genio, solo tener algo de picardía.

No necesitas fama, necesitas atención (de la buena)

Que no se te haga bola. Aquí no se trata de tener miles de seguidores, sino de que los que te vean, se queden. Y mejor aún: que pasen de mirar a comprar. Porque, entre tú y yo, de los likes no vive nadie. Pero de las reservas, los encargos y las ventas, sí.

Mira este vídeo. Así, sin salir de aquí. Dale al play:

¿Lo has visto ya? Pues eso es contenido que funciona. Cercano, directo y que transmite. No necesitas una productora detrás ni gastarte un dineral. Necesitas saber qué decir y cómo decirlo sin que parezca que estás mendigando atención.

Ya te lo he dejado claro: esto no va de postureo. Va de presencia, de tener una voz que conecte y de no sonar como un catálogo andante. Que tu cuenta esté viva significa que tú estás ahí, ofreciendo algo único. Y eso, créeme, se nota.

Si después de todo esto, sigues pensando que no tienes nada que decir, igual es que estás muy cómodo en tu silencio. Pero si de verdad quieres que te vean, que te sigan y que te elijan, ya estás tardando en ponerte con ello.

Aquí tienes acceso a la plataforma, por si aún no tienes cuenta o necesitas poner todo en orden. Facilito, accesible y, sobre todo, útil.

Y para los que sois de aquí, bien cerquita… Si tienes un negocio local y quieres que tu cuenta deje de ser invisible, dame un toque. Trabajo con los que entienden que esto no va de bailar para las cámaras, sino de hacer que el teléfono empiece a sonar más.

¿Nos ponemos con ello? Pues ya sabes dónde estoy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio