¿Te acuerdas de cuando bastaba con tener una tienda bonita o un buen producto y la gente venía sola? Ya… eso se acabó. Hoy, si no estás dándole caña a las redes, estás fuera del juego. Pero no de cualquier forma: hacerlo bien, con chispa, con alma. Y ahí es donde entra ese escurridizo arte de manejar plataformas visuales como un auténtico domador de serpientes.
La trastienda digital que nadie te cuenta
Te dirán que todo es publicar una foto bonita y ponerle cuatro hashtags. Ya, claro. Como si las cosas se hicieran solas. La realidad es otra. Detrás de cada perfil que recibe miles de visualizaciones, hay estrategia, curro, autenticidad (de la buena, no de esa impostada que huele a naftalina) y sobre todo, saber contar historias.
No se trata solo de enseñar tu producto. Se trata de que quien lo vea piense: «Esto me representa. Lo necesito como el respirar.» Eso se consigue creando contenido emocionalmente poderoso. Y sí, también cuidando el ritmo, las métricas, y no haciendo el ridículo subiéndolo todo deprisa y corriendo.
Eso sí, no hace falta que te conviertas en humorista ni que bailes por sevillanas para tener visibilidad. Puedes hacerlo desde la naturalidad, el criterio… y por qué no decirlo, desde la mala leche si también va contigo.
Las claves que la mayoría pasa por alto
Una de las cosas más tontas, pero que marcan la diferencia: entender cómo funciona el algoritmo. Ese bicho raruno que decide si te ven diez personas o cien mil. Y aunque muchos se lo toman como ciencia infusa, tiene sus reglas. Entre otras:
- Publicar con regularidad, pero sin parecer un pesado.
- Usar bien las stories: no son para repetir lo del feed, son para conectar, mostrar los entresijos, lo que hay detrás.
- Formatos en vídeo: esto ya no es opcional. Si no estás haciendo reels, te han pasado por la derecha y ni te has enterado.
Y hablando de reels… mira este vídeo. Es potente, directo al grano. Así deberían ser todos:
¿Has visto lo que te digo? Visibilidad con garra. Eso es lo que deberías buscar en cada publicación. Nada de contenido neutro que no ofende pero tampoco enamora.
Si quieres profundizar más, échale un ojo al sitio oficial de la plataforma. Allí lo explican todo sin adornos.
Tu negocio no necesita más likes, necesita más clientes que se queden
Puedes tener mil seguidores y facturar cero. O puedes tener cien, pero que esos compren, recomienden y vuelvan. ¿Adivinas cuál prefieres? Exacto: lo segundo.
Porque de eso va esto. De jugar con las redes sociales como una herramienta de posicionamiento y no como un escaparate para el ego. Llevar tu marca personal o tu negocio al nivel en que los clientes sientan que hablar contigo o comprarte es un privilegio.
Y ojo, que esto no se consigue en dos tardes. Ni con un curso exprés. Se consigue aplicando, midiendo y sobre todo: tomando decisiones que duelen. Como decir más “no”, simplificar, o dejar de copiar lo que hacen los demás sin entender por qué lo hacen.
En resumen: hay una forma de destacar sin caer en el postureo, de usar las herramientas sin que se te noten las costuras. Y si lo haces bien, no solo te verán… también te escucharán, te comprarán y te querrán en su vida.
Ahora dime: ¿vas a seguir subiendo fotos sin ton ni son, o vas a empezar a hacerlo como un auténtico profesional?
Si estás cansado de andar a ciegas con tus publicaciones, de dar palo de ciego esperando likes, y quieres de verdad hacer ruido del bueno, te propongo algo.
Redactamos tus textos, definimos tus mensajes y convertimos tu cuenta en un reloj suizo que no falla. Contacta conmigo y lo hablamos.
