Lo que nadie te cuenta cuando te lanzas a mostrarte en redes

Cuesta al principio, lo sé. Eso de subir una foto, un vídeo hablando a cámara, enseñar un poco de lo que haces y, sobre todo, de cómo lo haces. Porque una cosa es tener un móvil, otra muy diferente es usarlo para provocar algo en quien te mira del otro lado.

Y aquí estamos, con los stories, los reels y ese dichoso botón de publicar que parece pesar más que una enciclopedia. Pero déjame decirte algo: si no estás contando tu historia ahí fuera, otro lo hará, y con tu cliente ideal mirando con ojos de “aquí hay alguien que sabe lo que hace”.

Mostrar lo que haces importa más que decirlo

No se trata solo de tener un perfil bonito con fotos de banco de imágenes y hashtags que nadie lee. No es eso. Se trata de conectar, emocionar, provocar. Eso que te da miedo enseñar —tu proceso, tu voz, tu opinión— es justo lo que te separa del resto.

¿Sabes qué es lo que enamora en redes sociales? La verdad. Ni filtros ni discursos enlatados. La gente sigue a quien le mueve algo por dentro, aunque no sepa explicarlo. Y ahí es donde tú, con todo lo que sabes hacer, puedes marcar la diferencia.

Te pongo un ejemplo práctico: si eres fotógrafo de bodas, ¿cuántas veces enseñas el detrás de cámaras? ¿Cómo consigues esa luz, ese gesto, esa magia? O si tienes un pequeño negocio… ¿por qué no grabas el momento en que empaquetas a mano todo con mimo o ese proveedor local con el que llevas trabajando 10 años y te fías más de él que de tu cuñado?

Las personas no conectan con marcas, conectan con personas

Es muy fácil dejarse llevar por lo que hacen los demás y al final tener un perfil igual al de todos. Pero no viniste a entretener con bailes (o sí, y si es así, adelante). Viniste a vender lo que haces con cabeza y con alma. Y para eso, hay que atreverse a ser uno mismo, sin adornos.

Mira este reel que te dejo justo aquí debajo. Obsérvalo. Eso es lo que funciona. No porque lo diga yo, sino porque comunica verdad, coherencia, presencia.

Lo importante no es tener miles de seguidores, sino tener a los adecuados. Esos que te escriben, que comentan, que te recomiendan sin tú pedírselo. A esos se les llega siendo honesto, constante y, sobre todo, teniendo narices de no querer gustar a todo el mundo.

El algoritmo no es el enemigo, pero tampoco tu salvador

Hay una obsesión tremenda con el dichoso algoritmo. Que si los horarios, que si los hashtags, que si sube la foto con la luna en cuarto menguante y verás qué impacto. No te confundas: lo que de verdad engancha es el contenido que dice algo.

Y sí, está bien saber cuándo publicar y cómo hacerlo, pero eso no te salva si no cuentas nada, si te escondes detrás de lo bonito y vacías de contenido tu publicación. Aquí puedes investigar un poco cómo funciona de verdad la plataforma, si te pica la curiosidad. Pero no pongas ahí toda tu energía. No te hace falta.

Lo que sí necesitas es sentarte, pensar y escribir como hablas. Poner la cámara y grabar aunque no tengas lámpara LED o fondo blanco minimalista. Lo bueno de mostrar lo que sabes, tal como lo haces, es que atraes a clientes que te valoran por cómo trabajas. No por postureo ni por modas.

Y si lo haces con regularidad, con intención y con naturalidad, conseguirás justo lo que estás buscando: ser una persona a la que siguen porque aporta, porque cuenta cosas que no se olvidan. Aunque solo subas una publicación a la semana.

No tienes que ser influencer, tienes que ser relevante.

Eso sí, si te sientes perdido entre tanto filtro y truquito digital, quizá es el momento de que te echen un cable. Para eso estamos los que llevamos años metidos en esto, con resultados reales debajo del brazo y no solo promesas vacías.

Aquí puedes echar un vistazo a recursos útiles para negocios desde la propia plataforma. Pero, sobre todo, empieza dándole al botón de grabar.

Sabes más de lo que crees. Solo tienes que abrir la puerta.

¿Estás listo para petarlo localmente?

Si tienes un negocio en la zona y sientes que podrías estar aprovechando mucho mejor tus redes sociales, escríbeme. No hace falta que te vistas bien ni que tengas un feed perfecto. Hace falta que quieras contar tu historia y que entiendas que lo de vender, hoy, va de mover emociones antes que productos.

Y si no sabes por dónde empezar, para eso estoy yo aquí. Para convertir lo que haces en publicaciones que te generen negocio, no likes. Escríbeme y lo hablamos con un café por delante… o a golpe de audio, que tú mandas.

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