Todo cambia cuando dejas de mirar y empiezas a ver

Ya está bien de hablar de lo de siempre. ¿Te has dado cuenta de cuánto nos aburre lo habitual? Cuando algo es tan evidente que hasta un búho podría predecirlo, pierde el alma. Pero de repente, un día, por arte (o por algoritmo) descubres algo que te da en toda la cara. Y no es un curso online, ni un discurso motivacional… es un simple vídeo que te agarra del pescuezo y te dice: mira esto. No lo mires como siempre, míralo de verdad.

Eso que no sabías que necesitabas

Si eres de los que piensan que ya lo han visto todo en redes sociales, te equivocas. No voy a soltarte una lista de consejos absurdos tipo: «haz esto y tendrás más likes». No. Estoy hablando de otra cosa. De ese golpe de realidad con una banda sonora pegadiza, de esa mezcla entre creatividad, humor y verdad que solo aparece cuando te tropiezas con algo bien hecho.

Y es que no se trata de hacer el ridículo bailando en el salón de casa con un filtro en la cabeza. Se trata de conectar. De entrar en una red que parecía más ruido que música y descubrir que hay cosas que te hacen pensar, sentir o simplemente reír durante 30 segundos. Y eso, hoy, tiene más valor que 10 libros de autoayuda juntos.

La chispa que enciende lo inesperado

Lo mejor de todo es que está al alcance de cualquiera. Abres una aplicación, deslizas el dedo y, sin saber cómo, has viajado de la risa a la ternura, del asombro al “¿cómo no se me ocurrió a mí?”. Eso es lo que pasa cuando algo está bien pensado. Cuando alguien pone la cabeza, el corazón y un buen par para hacer algo diferente. Por eso este contenido te descoloca, te remueve, te entretiene.

Y ojo, que este universo que parecía caótico tiene su lógica. No es magia, es inteligencia emocional en formato vertical. Porque cuando de verdad se toca la tecla correcta, una idea simple se convierte en un impacto directo a la mente. Y lo sabes tú y lo sé yo.

Una forma de ver el mundo (muy a tu manera)

Lo curioso es que no necesitas ser influencer, ni artista, ni experto en edición. Solo necesitas algo que contar. O sentir. O mostrar. Porque a diferencia de otras plataformas donde todo parece postureo, aquí el ingenio tiene premio. Eso sí, sin que te lo tomes demasiado en serio, no te vayas a creer un gurú ahora. Simplemente, observa. Aprende. Y disfruta viendo cómo otros lo hacen sin filtros mentales.

Te dejo aquí un ejemplo de eso que te estoy contando sin decirlo. Dale al play (o al corazón, o a lo que sea que tengas a mano, pero míralo):

¿Y ahora qué?

Ahora eres tú quien decide. Puedes seguir con lo de siempre o puedes aprovechar esto como una chispa para ver más allá. Lo tienes en la mano, literalmente. Abre los ojos, aunque sea desde una pantalla, porque ahí fuera (o aquí dentro) hay más de lo que parece.

Y si estás por aquí cerca, ya sabes: pásate, pregunta, comparte, crea… Lo bonito de esto es que lo bueno se encuentra donde menos lo esperas. Eso sí, más te vale estar preparado para reconocerlo cuando lo veas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio