Hoy en día, tener presencia digital no es una opción, es una obligación. Una de esas obligaciones que, por cierto, puede traerte más alegrías (y clientes) de las que imaginas… Siempre que lo hagas bien.
Y no, no hace falta que te pongas a hacer el pino o a lanzar puñetazos al aire mientras suena una canción que ni conoces. Hay otra forma. Una forma más real, más humana, más de tú a tú, que es justo lo que ahora mismo engancha como si fuera pegamento del caro.
El escaparate digital donde todos miran… Aunque no lo reconozcan
Vamos al grano: tu feed, tus historias, tus reels… son tu carta de presentación. Si no lo estás tratando como tal, estás dejando pasar una oportunidad más grande que el escaparate de unos grandes almacenes en Navidad. Porque esto va de generar confianza, de que te vean, te escuchen y te sigan. Y si consigues eso… estás dentro.
¿Quieres que te tomen en serio? Entonces cuida los detalles. Tu bio, tus enlaces, tu contenido —sí, ese que muchas veces vas improvisando en el coche— debe estar más mimado que una abuela andaluza cuidando a su nieto. Publica con intención, habla como lo harías con un amigo en el bar y ten claro para qué estás aquí: vender, captar, que te recuerden.
Mira este vídeo que te da una idea diferente para destacar, sin necesidad de estar bailoteando:
No se trata de ti, se trata de lo que resuelves
Aquí viene lo bueno. El error más común —y más caro, por cierto— es hablar solo de lo guay que eres, los premios que te han dado o los cursos que hiciste en el año del catapún. A nadie le importa. Lo que quieren saber es: ¿qué ganas tú si me sigues? ¿En qué te ayuda lo que hago?
Así que tu contenido no puede ser un CV visual. Tiene que ser una solución, una respuesta, un alivio. Dirígete a esa gente que ahora mismo está hasta el moño de no saber qué hacer y ofréceles el punto de apoyo que necesitan para mover su mundo. Si puedes, incluye algún recurso desde la propia plataforma, que siempre ayuda a los más despistados.
Empieza por aquí: escribe como si fueras tú en una conversación real, sin adornos, sin palabras de marketing rimbombante. Haz que te escuchen como si estuvieras a un palmo de distancia.
Los que arriesgan ganan (los demás suben vídeos que nadie ve)
Todo el mundo quiere destacar, pero no todos están dispuestos a salirse del guion. Y ahí está la clave. Porque si haces lo que hacen todos, serás uno más. Pero si tienes el valor de enseñar lo que haces de forma diferente, con tu toque muy tú, entonces sí que vas a notar la diferencia. Es más fácil de lo que parece, de verdad.
No hace falta que te conviertas en influencer ni que tengas una vida de reality show. Pero sí necesitas tener claro quién eres, a qué te dedicas y cómo puedes hacer que la gente se frene en seco cuando vea tu publicación.
Y hay herramientas de sobra para ayudarte: edición sencilla, mensajes claros, y una estrategia bien pensada. Incluso la propia Instagram Business te da recursos casi en bandeja para que lo hagas con más cabeza que corazonadas.
Llévatelo a casa, pero de verdad
Ahora dime, ¿cuántos clientes crees que estás dejando escapar por no tomarte esto en serio? Este artículo no es para convencerte de nada. Es para abrirte los ojos. Si después de leerlo te has encendido un poco por dentro, ya hemos conseguido algo.
Y si estás por aquí, cerca, y tienes un negocio, proyecto o marca que necesita hacerse ver de verdad (nada de likes de compromiso ni seguidores con cara de huevo), entonces escríbeme. Hablamos, vemos por dónde se puede mejorar eso que haces y cómo darle un empujón que se note. Los primeros 30 segundos de alguien que vea tu perfil son tu oportunidad. Mejor que estén bien usados, ¿no?
Vamos a ponernos serios… pero sin dejar de divertirnos en el camino.
