¿Estás Preparado para Que te Miren como si Supieras lo que Haces?

Te voy a contar algo que no sale en los cursos de marketing ni en las masterclass esas de postureo: si no sabes moverte bien en redes sociales, sobre todo en la del iconito con la cámara de colores, estás dejando dinero encima de la mesa. Y no me refiero a saber subir fotos bonitas. Eso ya está más visto que el chotis en las fiestas del barrio. Me refiero a entender bien cómo conectar con la gente sin parecer un robot o un panfletista de medio pelo.

La red donde todos juegan a ser interesantes (y pocos lo consiguen)

No hace falta que te diga el nombre… ya sabes de cuál hablo. Esa red donde todo el mundo presume de vida perfecta, pero tú y yo sabemos que eso no se lo cree ni su perro. Aun así, ahí está el juego. Ahí es donde la atención se compra y se vende. Y si entiendes cómo manejar la cosa, puedes conseguir clientes mientras los demás solo coleccionan aplausos de conocidos.

Y ojo, no necesitas tener miles de seguidores ni ponerte a hacer bailes con una taza de café en la cabeza. Lo que necesitas es tener *muy claro lo que vendes, por qué y para quién*. Y después, mostrarlo sin disfrazarlo de palabrería barata. Así, al grano. Como cuando vas a por pan y sabes qué quieres: barra rústica, corteza crujiente y nada de mierdas.

Aquí lo que importa no son las vistas, sino lo que haces con ellas

El problema de muchos es que creen que tener éxito en esto va de contar likes y no de *convertir miradas en decisiones*. Y eso, amigo mío, solo se consigue sabiendo cómo hablarle a tu público con verdad (no con filtros). Diseñadores, entrenadores, cocineros, dentistas, lo que sea que hagas… si tu presencia en redes no le sirve a tu cartera, estás perdiendo el tiempo.

Por eso es clave que te plantees cómo estás contando tu historia. ¿Eres otro que cree que con poner «contenido de valor» ya lo tiene todo hecho? Te aviso: el valor no lo decides tú, sino el que lo consume. Así que antes de subir otra foto motivacional con una frase de Einstein mal traducida, piensa si eso de verdad te acerca al tipo de cliente que quieres.

Y si no sabes por dónde empezar, pasa por la fuente oficial y empápate de lo que realmente está pasando en esa red. Menos apps de edición y más estrategia con picardía.

¿Merece la pena el esfuerzo? Sí, si sabes hacerlo bien

Porque cuando entiendes la película, es como pescar con caña en un charco lleno de pez gordo. No necesitas ser famoso. Solo necesitas tener muy claro a quién y cómo le hablas. Y eso, en internet, es oro molido. Si lo haces mal, molestas. Si lo haces bien, seduces. Y cuando seduces, no necesitas perseguir clientes, porque ellos llegan solitos.

Piensa en eso la próxima vez que subas una historia diciendo «Feliz lunes». ¿Crees que eso vende? ¿De verdad? Si no eres Coca-Cola, probablemente no.

El truco es ser tú, pero un tú bien contado, con una historia que no suene a catálogo de seguros y con el valor de decir cosas que importan a los que te leen. Eso sí que convierte.

Y si no sabes ni por dónde empezar, no te preocupes. Lo bueno es que estás a tiempo de hacerlo bien.

Si estás en España y te interesa dejar de parecer amateur…

…y empezar a usar esa red que todos usan pero pocos aprovechan como Dios manda, pégame un toque. No prometo milagros, pero sí trabajo con cabeza y resultados que se notan en la cuenta del banco. O te sumas al carro, o seguirás subiendo fotos que aplauden tus amigos y que no interesan a ningún cliente.

Pero eh, tú decides. Solo que luego no digas que nadie te avisó.

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